Continuando la misiva de la semana anterior sobre la situación de la niñez en Guatemala, quiero contarle que de acuerdo al trabajo de monitoreo de medios escritos de La Nana, hasta el 2 de septiembre de este año, 429 menores de edad habían fallecido a causa de la violencia que impera en el país. Este dato, altísimo, demuestra que la cifra real, sumando lo que no reportan los medios de comunicación, ha de ser mucho mayor.
Insisto en el tema, ya que una de las razones por las que asumo el pueblo de Guatemala lo eligió como Presidente, es para minimizar estos datos, para devolverle un poco la tranquilidad a la población. Aunque muchas de estas muertes, la mayoría, ocurren en la capital y en zonas denominadas rojas, no pueden ser atribuídas totalmente a las pandillas. Muchos casos son producto de la irresponsabilidad y la violencia que se vive en los hogares y centros de estudio y de trabajo.
La desesperanza aumenta en la gente joven. No hay muchas expectativas sobre una vida mejor, la educación como lo mencioné en la nota anterior y hago énfasis ya que aún no ha nombrado a la persona que dirigirá esa cartera, es débil por no decir mala.
Pese a eso muchos creen. Los niños y niñas por ejemplo, y usted lo comprobó por las elecciones infantiles. Por eso aprovecho para recordar algo que expresé en este espacio hace algunos meses, cuando visité una escuela de Ciudad San Cristóbal y me encontré con un grupo de niñas y niños tristes y decepcionados porque su hijo, el alcalde electo de Mixco, los dejó plantados y sin refacción luego de anunciar su llegada a la escuela. Recuerdo esto, porque espero y deseo con el corazón que esos niños y niñas que votaron por usted no se sientan como los de la escuela al ser plantados por su hijo, quien ojalá, ahora que es el alcalde, enmendara ese error y quitara el mal sabor que dejó en esos pequeños.
Su tiempo vale oro ahora, y la vida de la niñez guatemalteca mucho más, por favor no haga caso omiso de estas cartas y trabaje duro para darles a la niñez y juventud la Guatemala que se merecen.
La Hora 17 de noviembre de 2011.
martes, noviembre 22, 2011
Carta al Presidente electo I
Señor Presidente electo y su equipo de trabajo: A través de este espacio de opinión quiero hacer de su conocimiento mi deseo porque su Gobierno sea provechoso para el país y que todo lo prometido en campaña se cumpla para beneficio de las y los guatemaltecos. Hace cuatro años junto con un adolescente reportero de La Agencia de Noticias A favor de la Niñez y la Adolescencia nos reunimos con usted para entrevistarlo y a la vez darle un documento que contenía un resumen de la situación de la niñez en Guatemala. El documento no era grato de leer: desnutrición, falta de atención médica y de educación, trata, explotación sexual infantil y explotación laboral, pobreza, mendicidad, pandillas juveniles, en fin mucho de lo que usted y su equipo han prometido mejorar. Actualmente esa situación es más crítica, los índices de desnutrición crónica y aguda en el país son espantosos. El abuso hacia menores de edad, varones y niñas, continúa sin castigo de las autoridades que muchas veces los violentan y se “sirven de ellos y ellas”. Las adopciones ilegales y el robo de infantes continúan.
Pese a los programas sociales que ofreció continuar, como la bolsa solidaria y escuelas abiertas, este y último a mi criterio, extremadamente necesario para la niñez y adolescencia, los números de deserción escolar siguen siendo altos. Aún prevalece la cultura de priorizar al varón a la hora de estudiar. La pobreza limita los sueños de los niños y niñas y la necesidad los lleva a las calles a mendigar, a exponerse y muchas veces a robar. Aunque su eslogan es de mano dura y sus diputados deseaban en el Congreso anterior aprobar la Ley Antimaras, que no ha resuelto nada en El Salvador, todos sabemos que las pandillas o maras no son más que el efecto de las causas de la pobreza, la inadecuada distribución no digamos de la riqueza, sino de lo básico, el racismo y clasismo que aún se vive en el país y claro residuos que las guerras dejan. Los centros de detención son escuelas del crimen y violencia no es la respuesta que la juventud necesita. Difícil verdad. Cada día en el país mueren de dos a tres menores de edad a causa de la violencia, muchos de ellos en el patio de su casa o en los brazos de su madre.
La niñez no es sólo futuro señor Pérez Molina, es presente y ahora la niñez guatemalteca que padece más de lo que he explicado está en sus manos.
la Hora 10 de noviembre de 2011.
Pese a los programas sociales que ofreció continuar, como la bolsa solidaria y escuelas abiertas, este y último a mi criterio, extremadamente necesario para la niñez y adolescencia, los números de deserción escolar siguen siendo altos. Aún prevalece la cultura de priorizar al varón a la hora de estudiar. La pobreza limita los sueños de los niños y niñas y la necesidad los lleva a las calles a mendigar, a exponerse y muchas veces a robar. Aunque su eslogan es de mano dura y sus diputados deseaban en el Congreso anterior aprobar la Ley Antimaras, que no ha resuelto nada en El Salvador, todos sabemos que las pandillas o maras no son más que el efecto de las causas de la pobreza, la inadecuada distribución no digamos de la riqueza, sino de lo básico, el racismo y clasismo que aún se vive en el país y claro residuos que las guerras dejan. Los centros de detención son escuelas del crimen y violencia no es la respuesta que la juventud necesita. Difícil verdad. Cada día en el país mueren de dos a tres menores de edad a causa de la violencia, muchos de ellos en el patio de su casa o en los brazos de su madre.
La niñez no es sólo futuro señor Pérez Molina, es presente y ahora la niñez guatemalteca que padece más de lo que he explicado está en sus manos.
la Hora 10 de noviembre de 2011.
Lucía Escobar
Cuando Lucía decidió titular su columna Lucha Libre, pensé que ese nombre era una perfecta definición de ella misma. Contrario a mí, su hermana de la vida, ella vive con la libertad a cuestas y no llevándola abrazada como un sueño. Y lo de lucha sobra explicarlo, su carrera como periodista y trabajo en la comunidad y en apoyo al arte hablan por sí solos.
Lo ocurrido recientemente en Panajachel es otra gran lucha que por mucho tiempo hizo sola y acompañada de algunas pocas personas que creen en el respeto a la vida por sobre todas las cosas. Mucho se ha dicho sobre el tema: abusos, arbitrariedad, prepotencia, limpieza social, miedo y calumnias. Y es esto último lo que me molesta más. Y es que hoy estoy escribiendo tras el dictado de mi hígado indignado por el sufrimiento que Lucía y su familia viven en estos momentos.
Contrario a las acusaciones del dichoso “comité de seguridad”, Lucía ha sido una persona que a dado luz a Panajachel y los pueblos aledaños con un trabajo constante, contracorriente muchas veces y con objetivos claros, arte, cultura y educación, igual a desarrollo. De esta cuenta proyectos como la Revista Ati, hoy programa de radio y los festivales artísticos permitieron que esta población se llenara de talento nacional y extranjero y por lo tanto el turismo nacional se vio incrementado en cada uno de estos proyectos. La beneficiada no fue sólo Lucía que miró sus sueños hechos realidad, sino quienes trabajan ahí y tuvieron huéspedes, comensales y compradores de artesanías. Enumerar todo que ella y su compañero han hecho por Panajachel sería muy extenso, pero quizá lo más relevante en este momento es arriesgar su vida por la tranquilidad del lugar en donde viven, vivían más bien, sus hijos.
Pues, pese a que ya se realizaron capturas de algunos de los linchadores, las amenazas persisten para ella y otras personas que ya han sido víctimas de los abusos y violaciones a sus derechos por este grupo de asesinos.
Me siento enfurecida al escuchar cómo se le difama y pretende ensuciar, aunque no podrán lograrlo, el nombre de una persona que ama vivir en el Lago y que ha tratado desde hace años de hacer de Panajachel un lugar mejor debería ser intocable. Me aterra pensar en lo que puede ocurrirle, porque personas tan ruines como las que integran el mentado comité no se amedrentan fácilmente.
Me duele que todo lo que Lucía ha construido se quede en suspenso por la impunidad que impera en el país, aunque al final las personas como ella prosperan y construyen a donde quiera que vayan. Y personas como los encapuchados tarde o temprano terminan destruyéndose entre ellos. Mi respeto y cariño para ti Lucía.
La Hora 2 de noviembre de 2011.
Lo ocurrido recientemente en Panajachel es otra gran lucha que por mucho tiempo hizo sola y acompañada de algunas pocas personas que creen en el respeto a la vida por sobre todas las cosas. Mucho se ha dicho sobre el tema: abusos, arbitrariedad, prepotencia, limpieza social, miedo y calumnias. Y es esto último lo que me molesta más. Y es que hoy estoy escribiendo tras el dictado de mi hígado indignado por el sufrimiento que Lucía y su familia viven en estos momentos.
Contrario a las acusaciones del dichoso “comité de seguridad”, Lucía ha sido una persona que a dado luz a Panajachel y los pueblos aledaños con un trabajo constante, contracorriente muchas veces y con objetivos claros, arte, cultura y educación, igual a desarrollo. De esta cuenta proyectos como la Revista Ati, hoy programa de radio y los festivales artísticos permitieron que esta población se llenara de talento nacional y extranjero y por lo tanto el turismo nacional se vio incrementado en cada uno de estos proyectos. La beneficiada no fue sólo Lucía que miró sus sueños hechos realidad, sino quienes trabajan ahí y tuvieron huéspedes, comensales y compradores de artesanías. Enumerar todo que ella y su compañero han hecho por Panajachel sería muy extenso, pero quizá lo más relevante en este momento es arriesgar su vida por la tranquilidad del lugar en donde viven, vivían más bien, sus hijos.
Pues, pese a que ya se realizaron capturas de algunos de los linchadores, las amenazas persisten para ella y otras personas que ya han sido víctimas de los abusos y violaciones a sus derechos por este grupo de asesinos.
Me siento enfurecida al escuchar cómo se le difama y pretende ensuciar, aunque no podrán lograrlo, el nombre de una persona que ama vivir en el Lago y que ha tratado desde hace años de hacer de Panajachel un lugar mejor debería ser intocable. Me aterra pensar en lo que puede ocurrirle, porque personas tan ruines como las que integran el mentado comité no se amedrentan fácilmente.
Me duele que todo lo que Lucía ha construido se quede en suspenso por la impunidad que impera en el país, aunque al final las personas como ella prosperan y construyen a donde quiera que vayan. Y personas como los encapuchados tarde o temprano terminan destruyéndose entre ellos. Mi respeto y cariño para ti Lucía.
La Hora 2 de noviembre de 2011.
Tierra sin ley
En eso se está convirtiendo Panajachel, poco a poco se transforma en un espacio más en donde la impunidad prevalece, la violencia se consagra y como siempre los malditos no dan la cara, es decir tierra de la arbitrariedad y la cobardía.
De dos años para acá un grupo de encapuchados pretenden dar orden al municipio violentando los derechos de quienes ahí habitan, golpeando y linchando hasta quitarles la vida a dos personas.
Lo peor de esto es que ejercen sus abusos con la venia de las autoridades, políticos y algunos comerciantes de la zona. Tal y como lo escribe Lucía Escobar en su columna en elPeriódico del 19 de octubre. Y es que hechor y consentidor pecan por igual, así que quienes solapan este tipo de situaciones también son culpables.
Me horroriza pensar que un lugar en donde solía sentirme segura es ahora un rescoldo de la época de la guerra, en donde la oscuridad permite que las vidas se acaben, que la dignidad se mancille y que el miedo impere.
Por eso me aterra que los finalistas de las elecciones tengan propuestas como “mano dura” o “pena de muerte”, acciones que promueven aún más la violencia.
Por otro lado me preocupa que este problema no salga de lo local –con contadas excepciones-, que no se le brinde la atención que merece, tomando en cuenta que ya hay denuncias con nombres y apellidos. Así que el Ministerio Público debería de tomar cartas en el asunto.
En ese lugar, bello para mí, viven personas a las que quiero entrañablemente, entre ellos niños que gozaban hasta hace poco de una libertad que ahora se ve coartada por la cobardía y el terror.
Además, Panajachel es también un espacio que permite que muchas personas de todo el departamento puedan llevar alimento a sus hogares a través de su trabajo con el turismo y el arte que sin duda se verá afectado por actos tan espantosos.
La Hora 19 de octubre de 2011.
De dos años para acá un grupo de encapuchados pretenden dar orden al municipio violentando los derechos de quienes ahí habitan, golpeando y linchando hasta quitarles la vida a dos personas.
Lo peor de esto es que ejercen sus abusos con la venia de las autoridades, políticos y algunos comerciantes de la zona. Tal y como lo escribe Lucía Escobar en su columna en elPeriódico del 19 de octubre. Y es que hechor y consentidor pecan por igual, así que quienes solapan este tipo de situaciones también son culpables.
Me horroriza pensar que un lugar en donde solía sentirme segura es ahora un rescoldo de la época de la guerra, en donde la oscuridad permite que las vidas se acaben, que la dignidad se mancille y que el miedo impere.
Por eso me aterra que los finalistas de las elecciones tengan propuestas como “mano dura” o “pena de muerte”, acciones que promueven aún más la violencia.
Por otro lado me preocupa que este problema no salga de lo local –con contadas excepciones-, que no se le brinde la atención que merece, tomando en cuenta que ya hay denuncias con nombres y apellidos. Así que el Ministerio Público debería de tomar cartas en el asunto.
En ese lugar, bello para mí, viven personas a las que quiero entrañablemente, entre ellos niños que gozaban hasta hace poco de una libertad que ahora se ve coartada por la cobardía y el terror.
Además, Panajachel es también un espacio que permite que muchas personas de todo el departamento puedan llevar alimento a sus hogares a través de su trabajo con el turismo y el arte que sin duda se verá afectado por actos tan espantosos.
La Hora 19 de octubre de 2011.
Se mueren
En mi país la gente no muere sólo por tener muchos años o por una enfermedad incurable. En mi país las personas mueren porque hay muchos (y muchas claro) que conducen irresponsablemente, bajo efectos de alcohol y estupefacientes. Pero en mi país la gente muere también por salir a trabajar; y es que en los buses muchas veces la muerte los espera detrás de un delincuente que con libertad total desenfunda el arma y apaga una vida a cambio de un celular.
Las personas en mi país no mueren sólo por el frío que pasan en las noches en las calles oscuras; pierden la vida cuando el río se desborda, cuando el volcán se derrama, cuando las lluvias no cesan.
En mi país muchas personas no mueren completas, sus brazos no encuentran el resto de sus cuerpos, sus cabezas ruedan perdidas, degolladas.
Las personas en mi país mueren desde pequeñas. Niños y niñas terminan sus días, que apenas amanecen por balas, machetazos, cuchillazos y golpes. Pero hay más: en mi país, los niños y niñas mueren por hambre como en ningún otro lado en el mundo. La desnutrición los acaba.
En mi país las personas parecen no enterarse de todo esto. Las personas que gobiernan y gobernaron mi país, simplemente hacen caso omiso de este tema y la gente se muere.
En mi país se muere por hambre, se muere por pobreza, se muere porque algunos así lo quieren y porque a muchos no les importa.
Las personas en mi país no saben al salir por la mañana si regresaran a la noche. Muchos niños y niñas de mi país, jamás irán a la escuela porque no cumplirán cinco años o porque no podrán ni moverse, ni pensar, ni entender, lo cual también los va matando.
En mi país se mueren. Las personas de mi país se mueren. Estoy lejos, muy lejos viendo todo lo opuesto, pensando que en mi país y en otros países a casi nadie le importa esto.
La Hora 13 de octubre de 2011.
Las personas en mi país no mueren sólo por el frío que pasan en las noches en las calles oscuras; pierden la vida cuando el río se desborda, cuando el volcán se derrama, cuando las lluvias no cesan.
En mi país muchas personas no mueren completas, sus brazos no encuentran el resto de sus cuerpos, sus cabezas ruedan perdidas, degolladas.
Las personas en mi país mueren desde pequeñas. Niños y niñas terminan sus días, que apenas amanecen por balas, machetazos, cuchillazos y golpes. Pero hay más: en mi país, los niños y niñas mueren por hambre como en ningún otro lado en el mundo. La desnutrición los acaba.
En mi país las personas parecen no enterarse de todo esto. Las personas que gobiernan y gobernaron mi país, simplemente hacen caso omiso de este tema y la gente se muere.
En mi país se muere por hambre, se muere por pobreza, se muere porque algunos así lo quieren y porque a muchos no les importa.
Las personas en mi país no saben al salir por la mañana si regresaran a la noche. Muchos niños y niñas de mi país, jamás irán a la escuela porque no cumplirán cinco años o porque no podrán ni moverse, ni pensar, ni entender, lo cual también los va matando.
En mi país se mueren. Las personas de mi país se mueren. Estoy lejos, muy lejos viendo todo lo opuesto, pensando que en mi país y en otros países a casi nadie le importa esto.
La Hora 13 de octubre de 2011.
Oktober Fest
Octubre comenzó, pero en Müdchen la fiesta ha terminado. Aún se ven personas vestidas con Dirndl –las mujeres- y a los hombres con el Lederhose. La celebración más famosa de Alemania y que ha trascendido fronteras además, es sencillamente una gran feria de pueblo, en donde por supuesto la cerveza es el espíritu, alma y sazón del evento.
El Prado de Teresa -lugar en donde se lleva a cabo- se viste de carpas, juegos de feria, ventas de pollo asado, salchichas, pretzels, chocolate, globos y recuerdos de un evento al que asisten aproximadamente seis millones de personas.
La gente –tanta como la que se ve en las procesiones de Semana Santa- y arremolinada de esa misma forma, va y viene por las calles en busca de bebidas y alimentos o espera pacientemente su turno para entrar en alguna de las carpas, espacios que pueden albergar a miles, para tomar su tarro de un litro y beber la tradicional y buenísima además bebida alemana, cantando y viviendo un impresionante intercambio cultural, la mayoría del tiempo con mucho respecto, pese a lo bebidos que puedan estar, así es Alemania.
Claro, no falta alguno que empuje, otro que responda y un policía que imponga el orden. Pese a lo que el desconocimiento de esta celebración me indicaba, el Oktober Fest es una fiesta familiar, a la que acuden entre semanas niños y niñas de escuelas, incluso de establecimientos de pre-primaria, personas de la tercera edad y familias completas que disfrutan desde su inauguración al grito de O 'zapft is, dos semanas impresionantes en esta ciudad, también impresionante.
La historia que arrastra esta celebración suspendida en 24 ocasiones desde 1810, es romántica, no sólo por tener su origen en la boda de un príncipe, sino por el espíritu que encierra y el sentimiento que invade a los Bávaros en esta época.
La Hora 6 de octubre de 2011.
El Prado de Teresa -lugar en donde se lleva a cabo- se viste de carpas, juegos de feria, ventas de pollo asado, salchichas, pretzels, chocolate, globos y recuerdos de un evento al que asisten aproximadamente seis millones de personas.
La gente –tanta como la que se ve en las procesiones de Semana Santa- y arremolinada de esa misma forma, va y viene por las calles en busca de bebidas y alimentos o espera pacientemente su turno para entrar en alguna de las carpas, espacios que pueden albergar a miles, para tomar su tarro de un litro y beber la tradicional y buenísima además bebida alemana, cantando y viviendo un impresionante intercambio cultural, la mayoría del tiempo con mucho respecto, pese a lo bebidos que puedan estar, así es Alemania.
Claro, no falta alguno que empuje, otro que responda y un policía que imponga el orden. Pese a lo que el desconocimiento de esta celebración me indicaba, el Oktober Fest es una fiesta familiar, a la que acuden entre semanas niños y niñas de escuelas, incluso de establecimientos de pre-primaria, personas de la tercera edad y familias completas que disfrutan desde su inauguración al grito de O 'zapft is, dos semanas impresionantes en esta ciudad, también impresionante.
La historia que arrastra esta celebración suspendida en 24 ocasiones desde 1810, es romántica, no sólo por tener su origen en la boda de un príncipe, sino por el espíritu que encierra y el sentimiento que invade a los Bávaros en esta época.
La Hora 6 de octubre de 2011.
Camino a occidente
Una de las vistas más lindas que han contemplado mis ojos, es ese camino, a ratos recto, a ratos curveado, que lleva hacia Occidente. Quizá ese es uno de los alicientes que me hace en ocasiones decidirme a largarme un rato de este espacio de concreto, humo, fast food, policías de tránsito, en donde por razones de pura necesidad, vivo, sobrevivo.
Los matices verdes, a ratos ocres contrastando con el cielo a uno y otro lado, las ventas de flores, de objetos de barro o de madera, las fruterías, todo se graba en la mente como un fresco armonioso, vivo, sugerente.
Así ha sido por años, tan sólo empañado en momentos como los actuales, en que la ampliación de carriles, la “mejora” de carreteras y el proselitismo lo ensucian, lo van difuminando, empañando, acabando.
Y nosotros mismos contribuimos a eso, tirando por la ventana de los carros y de los buses desde tuzas de un chuchito “porque son biodegradables”, hasta latas de aguas, bolsas de tortrix, botellitas de agua y todo aquello que ya no nos sirve.
Personalmente me enferma ver volar desde las ventanas, cual barriletes, todas estas cosas, hace poco de un auto tiraron un pañal desechable. Y luego, quienes venden en la carretera, que también tiran todo y dejan el espacio que ocupan para su venta como un pequeño basurero de camino.
Ni que decir de las camionetas que no sólo contaminan lanzando humo por sus escapes, sino que también bocinan, ponen el radio a todo volumen y cuyos chóferes manejan edemoniadamente sin importarles los accidentes que puedan ocasionar. Lo mismo pasa en Los Encuentros y Cuatro Caminos, cuando ya de pintorescas, las ventas callejeras han pasado a ser nidos de moscas, pisos de basura y espacios ahumados.
Con tan sólo un poco de conciencia de quienes venden, de quienes compran, de todos los que gozamos de ese paisaje y nos servimos de la naturaleza para nuestra subsistencia, todo sería distinto. Debería haber un control de caminos para multar a quien ensucie y a quien lo conduzca por permitírselo. Que el “progreso” que supuestamente trae mejores caminos, no traiga también más contaminación.
La Hora 29 de septiembre de 2011.
Los matices verdes, a ratos ocres contrastando con el cielo a uno y otro lado, las ventas de flores, de objetos de barro o de madera, las fruterías, todo se graba en la mente como un fresco armonioso, vivo, sugerente.
Así ha sido por años, tan sólo empañado en momentos como los actuales, en que la ampliación de carriles, la “mejora” de carreteras y el proselitismo lo ensucian, lo van difuminando, empañando, acabando.
Y nosotros mismos contribuimos a eso, tirando por la ventana de los carros y de los buses desde tuzas de un chuchito “porque son biodegradables”, hasta latas de aguas, bolsas de tortrix, botellitas de agua y todo aquello que ya no nos sirve.
Personalmente me enferma ver volar desde las ventanas, cual barriletes, todas estas cosas, hace poco de un auto tiraron un pañal desechable. Y luego, quienes venden en la carretera, que también tiran todo y dejan el espacio que ocupan para su venta como un pequeño basurero de camino.
Ni que decir de las camionetas que no sólo contaminan lanzando humo por sus escapes, sino que también bocinan, ponen el radio a todo volumen y cuyos chóferes manejan edemoniadamente sin importarles los accidentes que puedan ocasionar. Lo mismo pasa en Los Encuentros y Cuatro Caminos, cuando ya de pintorescas, las ventas callejeras han pasado a ser nidos de moscas, pisos de basura y espacios ahumados.
Con tan sólo un poco de conciencia de quienes venden, de quienes compran, de todos los que gozamos de ese paisaje y nos servimos de la naturaleza para nuestra subsistencia, todo sería distinto. Debería haber un control de caminos para multar a quien ensucie y a quien lo conduzca por permitírselo. Que el “progreso” que supuestamente trae mejores caminos, no traiga también más contaminación.
La Hora 29 de septiembre de 2011.
Contradicciones
Desde hace más de siete años me di cuenta de la magnitud del problema de la desnutrición en Guatemala. Para mi dejó de ser una nota breve en un diario, y los rostros de los niños y niñas que viven pese a ella se marcaron en mi mente y mi corazón. Desde entonces vengo escuchando también a presidentes, secretarios de la Sesan y a otros funcionarios discutir el tema, fijar metas –en ese entonces a mediano plazo- y asegurar que todo va a cambiar.
Pero esto no pasa. La iniciativa de los Mil Días para el combate a la desnutrición planteada en 2008 y de la cual Guatemala pidió ser parte es una prueba de ello. Junto con Mozambique y Ghana estamos sin avances. Los niños y niñas – no sólo del Oriente del país como se ha mostrado tradicionalmente- sino de toda Guatemala, viven, crecen – lo que se puede claro- y luego se reproducen bajo estas circunstancias. Y estos son algunos, porque muchos otros mueren debido a una desnutrición aguda mientras quienes nos gobiernan se llenan los bolsillos hasta desbordarlos.
Y digo eso, porque la típica excusa de Colom, de Berger y sus antecesores siempre ha sido la falta de fondos, aunque en realidad es la falta de vergüenza.
Portillo desvió fondos a sus cuentas personales. Berger con el pretexto del aeropuerto hizo lo mismo y no lo han juzgado. Y Colom tampoco ha hecho nada para mejorar la situación de estos ciudadanos y ciudadanas de un país que no los reconoce, no los alimenta ni cura, contradiciendo, ahí sí, la Constitución Política de la República y todos los tratados internacionales que ha ratificado.
Hoy me entero de que el maíz ha sido declarado Patrimonio Nacional y bueno, está bien. En Guate se dan este tipo de nombramientos en chinchilete, al igual que la Orden del Quetzal y otras menciones. Pero más que reconocer algo que sabemos es importante en nuestra cultura y respetamos –no como Bush que iba a pararse o se paró en una alfombra que adornaron con maíz-, deberían proveerlo a todas las comunidades, junto con otros alimentos que son necesarios para poder alimentar y nutrir mejor a la infancia del país. Ahí está la Incaparina, invento chapín, la semilla de Ramón, abundante en el Petén y muy nutritiva. Y claro ahí están los fondos o estaban.
Cada año al revisar el presupuesto destinado a la infancia, resulta que no dio tiempo de ejecutar millones. Cada Gobierno que pasa crea nuevos ricos, es decir funcionarios de casa de alquiler y carro rodado que viven después en la zona 17 o Carretera a El Salvador, con carros último modelo y claro jugosas cuentas en el extranjero. Mientras miles de niños y niñas padecen desnutrición, mueren a causa de ella o bien viven una vida limitada, precaria y triste que los convierte en blanco perfecto para explotación laboral.
Que conveniente para unos –que roban- y para otros, –los dueños del país- que la desnutrición se perpetúe.
La Hora, 1 de septiembre de 2011.
Pero esto no pasa. La iniciativa de los Mil Días para el combate a la desnutrición planteada en 2008 y de la cual Guatemala pidió ser parte es una prueba de ello. Junto con Mozambique y Ghana estamos sin avances. Los niños y niñas – no sólo del Oriente del país como se ha mostrado tradicionalmente- sino de toda Guatemala, viven, crecen – lo que se puede claro- y luego se reproducen bajo estas circunstancias. Y estos son algunos, porque muchos otros mueren debido a una desnutrición aguda mientras quienes nos gobiernan se llenan los bolsillos hasta desbordarlos.
Y digo eso, porque la típica excusa de Colom, de Berger y sus antecesores siempre ha sido la falta de fondos, aunque en realidad es la falta de vergüenza.
Portillo desvió fondos a sus cuentas personales. Berger con el pretexto del aeropuerto hizo lo mismo y no lo han juzgado. Y Colom tampoco ha hecho nada para mejorar la situación de estos ciudadanos y ciudadanas de un país que no los reconoce, no los alimenta ni cura, contradiciendo, ahí sí, la Constitución Política de la República y todos los tratados internacionales que ha ratificado.
Hoy me entero de que el maíz ha sido declarado Patrimonio Nacional y bueno, está bien. En Guate se dan este tipo de nombramientos en chinchilete, al igual que la Orden del Quetzal y otras menciones. Pero más que reconocer algo que sabemos es importante en nuestra cultura y respetamos –no como Bush que iba a pararse o se paró en una alfombra que adornaron con maíz-, deberían proveerlo a todas las comunidades, junto con otros alimentos que son necesarios para poder alimentar y nutrir mejor a la infancia del país. Ahí está la Incaparina, invento chapín, la semilla de Ramón, abundante en el Petén y muy nutritiva. Y claro ahí están los fondos o estaban.
Cada año al revisar el presupuesto destinado a la infancia, resulta que no dio tiempo de ejecutar millones. Cada Gobierno que pasa crea nuevos ricos, es decir funcionarios de casa de alquiler y carro rodado que viven después en la zona 17 o Carretera a El Salvador, con carros último modelo y claro jugosas cuentas en el extranjero. Mientras miles de niños y niñas padecen desnutrición, mueren a causa de ella o bien viven una vida limitada, precaria y triste que los convierte en blanco perfecto para explotación laboral.
Que conveniente para unos –que roban- y para otros, –los dueños del país- que la desnutrición se perpetúe.
La Hora, 1 de septiembre de 2011.
I Promise
Qué bonito se oye todo lo que los candidatos a presidente prometen. Salud, seguridad, educación, desarrollo. Pero cuando una piensa en lo que eso significa, todo ese bla bla bla se ve distinto.
Seguridad, ojalá no prometan hacerlo con inteligencia. Un bono salarial más, sería buenísimo, pero llevo años trabajando por contrato así que, me da igual si es el 15, 15, 16 y 17…
La guardia nacional, huyyyyy, siempre que escucho “guardia” pienso en Nicaragua, así le decían ahí al ejército en tiempos de Somoza –no sé si aún- y esos son recuerdos tenebrosos. La pena de muerte ¿pero qué piensan? Si en Guatemala el sistema de justicia no funciona cómo creen que van a decidir por la vida de las personas: tin marín de do pingué…
Más hidroeléctricas, ni Dios lo mande. A unos les conviene pero quienes viven cerca de estos megaproyectos siempre salen perjudicados.
Generación de empleo para erradicar la pobreza es algo interesante, siempre y cuando esos empleos no sean en realidad formas de enriquecer más a unos pocos y de explotar a muchos, digo por aquello de quien lo dice.
Un millón de viviendas…. Quisiera saber cómo o mejor dicho de dónde sacarían el dinero.
Continuar con los proyectos sociales me parece bien, ojalá así sea, porque aunque muchos critiquen la bolsa solidaria, las escuelas abiertas y seguras y algunos salgan beneficiados, además de los que nos gobiernan claro, quienes viven en la extrema pobreza y viven en áreas de sumo peligro de verdad se han beneficiado.
Todo esto está bien si fuera cierto, pero ¿quién les cree? Colom prometió a los afectados del Banco de Comercio pagarles lo estafado y luego no lo hizo. Prometió todo lo anterior y cada día al hojear el periódico o ver un noticiero más y más muertos van camino al Inacif o a los distintos cementerios del país.
Al final son palabras, palabras y más palabras. Es muy fácil levantar la mano y decir a voz en cuello “Yo prometo”, sonreír mientras la cámara nos capta y luego, luego nada. O mejor dicho a salir de las deudas, darles chance a los amigos, comer lo más caro del menú, vestirse de Saúl E. Méndez y ya no de pacas (como recordaran algunos funcionarios del casi difunto gobierno) y abrir una o varias cuentas en el extranjero. ¿Qué no!
Total las palabras se las lleva el viento.
La Hora 24 de agosto de 2011.
Seguridad, ojalá no prometan hacerlo con inteligencia. Un bono salarial más, sería buenísimo, pero llevo años trabajando por contrato así que, me da igual si es el 15, 15, 16 y 17…
La guardia nacional, huyyyyy, siempre que escucho “guardia” pienso en Nicaragua, así le decían ahí al ejército en tiempos de Somoza –no sé si aún- y esos son recuerdos tenebrosos. La pena de muerte ¿pero qué piensan? Si en Guatemala el sistema de justicia no funciona cómo creen que van a decidir por la vida de las personas: tin marín de do pingué…
Más hidroeléctricas, ni Dios lo mande. A unos les conviene pero quienes viven cerca de estos megaproyectos siempre salen perjudicados.
Generación de empleo para erradicar la pobreza es algo interesante, siempre y cuando esos empleos no sean en realidad formas de enriquecer más a unos pocos y de explotar a muchos, digo por aquello de quien lo dice.
Un millón de viviendas…. Quisiera saber cómo o mejor dicho de dónde sacarían el dinero.
Continuar con los proyectos sociales me parece bien, ojalá así sea, porque aunque muchos critiquen la bolsa solidaria, las escuelas abiertas y seguras y algunos salgan beneficiados, además de los que nos gobiernan claro, quienes viven en la extrema pobreza y viven en áreas de sumo peligro de verdad se han beneficiado.
Todo esto está bien si fuera cierto, pero ¿quién les cree? Colom prometió a los afectados del Banco de Comercio pagarles lo estafado y luego no lo hizo. Prometió todo lo anterior y cada día al hojear el periódico o ver un noticiero más y más muertos van camino al Inacif o a los distintos cementerios del país.
Al final son palabras, palabras y más palabras. Es muy fácil levantar la mano y decir a voz en cuello “Yo prometo”, sonreír mientras la cámara nos capta y luego, luego nada. O mejor dicho a salir de las deudas, darles chance a los amigos, comer lo más caro del menú, vestirse de Saúl E. Méndez y ya no de pacas (como recordaran algunos funcionarios del casi difunto gobierno) y abrir una o varias cuentas en el extranjero. ¿Qué no!
Total las palabras se las lleva el viento.
La Hora 24 de agosto de 2011.
Deuteronomio
Deuteronomio -así le pusieron sus padres porque nadie más se llamaba así, porque sonaba bonito y porque lo habían oído en la iglesia nueva que acaba de asentarse en el pueblo-, fue un niño como cualquier otro del área rural, es decir, jugaba en el campo cuando podía, más con la imaginación que con otra cosa; trabajaba duramente con su padre y hermanos sembrando maíz y otros granos; comía frijol, tortilla y yerbas; tomaba café y en alguna ocasión se zampó los fonditos de los octavos que se chupaba su papá. No fue a la escuela como muchos. Pero el don de la ferretería donde trabajó después le enseño vagamente a leer y escribir y a sacar las cuentas bien claras.
Con eso y la experiencia que la vida le había dado, Deuteronomio llegó a muchacho, enamoradizo como el solo y en una de tantas embarazó a Catalina y se fueron a vivir juntos. Sí, pero no revueltos. El no quería llevarla a su casa y que sus hermanos vieran lo que hacían por las noches como solía mirar el a sus papás.
Así que con la ayuda de su patrón, el mismo que lo enseñó a leer y escribir, se consiguió un lugar para vivir con su mujer y tener a su hijo. Decidió también que su retoñó a quien llamó por supuesto Deuteronomio también debía de ir a la escuela y aprender todo eso que el oía en la radio que existía.
Mientras Deuteronomio hijo dormía al lado de su madre, Deuteronomio padre pensaba, soñaba más bien, que tal vez el patojo llegaría a ser alcalde. No mejor no, esos son bien mafiosos. Pero tal vez sí maestro en la escuela o de los que curan, esos con batas bien blancas. Las ideas lo desvelaban.
Una de tantas noches, ya pestañando, ya emitiendo ronquidos, los retumbos lo despertaron. Catalina brincó en el catre y Deuteronomio hijo empezó a llorar.
La puerta del cuarto se abrió de sopetón y unos soldados empuñando rifles les dijeron que salieran. Afuera estaba oscuro. A las mujeres las pusieron aparte.
Una ráfaga de balazos se perdió entre gritos y la negrura de la noche. Cuando el sol empezaba a asomarse, Deuteronomio gimió. A rastras miró alrededor: puros muertos…
A Catalina y su hijo no volvió a verlos nunca.
La Hora, 18 de agosto de 2011.
Con eso y la experiencia que la vida le había dado, Deuteronomio llegó a muchacho, enamoradizo como el solo y en una de tantas embarazó a Catalina y se fueron a vivir juntos. Sí, pero no revueltos. El no quería llevarla a su casa y que sus hermanos vieran lo que hacían por las noches como solía mirar el a sus papás.
Así que con la ayuda de su patrón, el mismo que lo enseñó a leer y escribir, se consiguió un lugar para vivir con su mujer y tener a su hijo. Decidió también que su retoñó a quien llamó por supuesto Deuteronomio también debía de ir a la escuela y aprender todo eso que el oía en la radio que existía.
Mientras Deuteronomio hijo dormía al lado de su madre, Deuteronomio padre pensaba, soñaba más bien, que tal vez el patojo llegaría a ser alcalde. No mejor no, esos son bien mafiosos. Pero tal vez sí maestro en la escuela o de los que curan, esos con batas bien blancas. Las ideas lo desvelaban.
Una de tantas noches, ya pestañando, ya emitiendo ronquidos, los retumbos lo despertaron. Catalina brincó en el catre y Deuteronomio hijo empezó a llorar.
La puerta del cuarto se abrió de sopetón y unos soldados empuñando rifles les dijeron que salieran. Afuera estaba oscuro. A las mujeres las pusieron aparte.
Una ráfaga de balazos se perdió entre gritos y la negrura de la noche. Cuando el sol empezaba a asomarse, Deuteronomio gimió. A rastras miró alrededor: puros muertos…
A Catalina y su hijo no volvió a verlos nunca.
La Hora, 18 de agosto de 2011.
Deuteronomio
Deuteronomio -así le pusieron sus padres porque nadie más se llamaba así, porque sonaba bonito y porque lo habían oído en la iglesia nueva que acaba de asentarse en el pueblo-, fue un niño como cualquier otro del área rural, es decir, jugaba en el campo cuando podía, más con la imaginación que con otra cosa; trabajaba duramente con su padre y hermanos sembrando maíz y otros granos; comía frijol, tortilla y yerbas; tomaba café y en alguna ocasión se zampó los fonditos de los octavos que se chupaba su papá. No fue a la escuela como muchos. Pero el don de la ferretería donde trabajó después le enseño vagamente a leer y escribir y a sacar las cuentas bien claras.
Con eso y la experiencia que la vida le había dado, Deuteronomio llegó a muchacho, enamoradizo como el solo y en una de tantas embarazó a Catalina y se fueron a vivir juntos. Sí, pero no revueltos. El no quería llevarla a su casa y que sus hermanos vieran lo que hacían por las noches como solía mirar el a sus papás.
Así que con la ayuda de su patrón, el mismo que lo enseñó a leer y escribir, se consiguió un lugar para vivir con su mujer y tener a su hijo. Decidió también que su retoñó a quien llamó por supuesto Deuteronomio también debía de ir a la escuela y aprender todo eso que el oía en la radio que existía.
Mientras Deuteronomio hijo dormía al lado de su madre, Deuteronomio padre pensaba, soñaba más bien, que tal vez el patojo llegaría a ser alcalde. No mejor no, esos son bien mafiosos. Pero tal vez sí maestro en la escuela o de los que curan, esos con batas bien blancas. Las ideas lo desvelaban.
Una de tantas noches, ya pestañando, ya emitiendo ronquidos, los retumbos lo despertaron. Catalina brincó en el catre y Deuteronomio hijo empezó a llorar.
La puerta del cuarto se abrió de sopetón y unos soldados empuñando rifles les dijeron que salieran. Afuera estaba oscuro. A las mujeres las pusieron aparte.
Una ráfaga de balazos se perdió entre gritos y la negrura de la noche. Cuando el sol empezaba a asomarse, Deuteronomio gimió. A rastras miró alrededor: puros muertos…
A Catalina y su hijo no volvió a verlos nunca.
La Hora, 18 de agosto de 2011.
Con eso y la experiencia que la vida le había dado, Deuteronomio llegó a muchacho, enamoradizo como el solo y en una de tantas embarazó a Catalina y se fueron a vivir juntos. Sí, pero no revueltos. El no quería llevarla a su casa y que sus hermanos vieran lo que hacían por las noches como solía mirar el a sus papás.
Así que con la ayuda de su patrón, el mismo que lo enseñó a leer y escribir, se consiguió un lugar para vivir con su mujer y tener a su hijo. Decidió también que su retoñó a quien llamó por supuesto Deuteronomio también debía de ir a la escuela y aprender todo eso que el oía en la radio que existía.
Mientras Deuteronomio hijo dormía al lado de su madre, Deuteronomio padre pensaba, soñaba más bien, que tal vez el patojo llegaría a ser alcalde. No mejor no, esos son bien mafiosos. Pero tal vez sí maestro en la escuela o de los que curan, esos con batas bien blancas. Las ideas lo desvelaban.
Una de tantas noches, ya pestañando, ya emitiendo ronquidos, los retumbos lo despertaron. Catalina brincó en el catre y Deuteronomio hijo empezó a llorar.
La puerta del cuarto se abrió de sopetón y unos soldados empuñando rifles les dijeron que salieran. Afuera estaba oscuro. A las mujeres las pusieron aparte.
Una ráfaga de balazos se perdió entre gritos y la negrura de la noche. Cuando el sol empezaba a asomarse, Deuteronomio gimió. A rastras miró alrededor: puros muertos…
A Catalina y su hijo no volvió a verlos nunca.
La Hora, 18 de agosto de 2011.
Stayce
Su nombre real es Carmen, pero tiene mucho más impacto Stayce. Su rostro maquillado aparenta ser el de una mujer de 28 años, pero en realidad tiene 17. Sin las sombras que enmarcan sus ojos y el crayón de labios remarcado con un delineador más oscuro, su cara se endurece y las ojeras son notorias. Por más que intento que nuestras miradas se encuentren para ahondar más allá de las palabras, esto no sucede. No quiere verme, no quiere verse tampoco en el espejo y eso que lo hace todo el tiempo, cuando el ritual previo a su salida a la breve pasarela empieza, me lo dijo claramente.
“He pasado noches enteras con sus madrugas entre los besos y las manos de tipos con dinero, y sin embargo… no tengo nada”.
Cuando su voz se aclara y me dice eso, su mano baja de la mesa en la que se posan dos cafés americanos y una dona glaseada.
Stayce es una de cientos de adolescentes que son obligadas a prostituirse a plena luz del día o de los focos municipales, muy cerca de la Calle Montufar, en el centro y en muchos otros lugares de Guatemala.
“La gente me ve con desprecio, los clientes me tratan como lo que soy –una puta-, y yo misma siento que no sirvo, que huelo mal, como que estuviera podrida”.
“Cuando veo en las calles a otras mujeres de mi edad pienso, porqué no soy como ellas, porqué a mi no me tocó su vida, sino esta, de miseria, de golpes, de dolor….”
Pese a que en Guatemala existe la Ley Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, los explotadores trabajan con total libertad, explotan y secuestran incluso a niñas y adolescentes, porque las autoridades se hacen de la vista gorda ante lo que vemos todos los días y seguramente alguna de las personas vinculadas al cumplimiento de la ley frecuentan estos antros, violando además otros tratados y convenciones ratificados por Guatemala.
“Yo he atendido a gente que sale en las noticias y aparecen hablando de cosas que no hacen, porque hablan de moral, de justicia y eso no es así. Si hubiera justicia yo no estaría aquí lista para irme a bailar y acostarme con los clientes”.
Su voz se corta, quizá el llanto la detiene, así como yo la he detenido hoy en este café luego de que una conocida de un centro de salud al cual acude, la convenciera de contarme su historia. Y si tiene razón, no hay justicia, no hay moral. Cuando la veo pienso: ¿qué es lo que en este país se hace para romper los sueños e interrumpir la vida?, somos expertos en eso.
La Hora 29 de julio de 2011.
“He pasado noches enteras con sus madrugas entre los besos y las manos de tipos con dinero, y sin embargo… no tengo nada”.
Cuando su voz se aclara y me dice eso, su mano baja de la mesa en la que se posan dos cafés americanos y una dona glaseada.
Stayce es una de cientos de adolescentes que son obligadas a prostituirse a plena luz del día o de los focos municipales, muy cerca de la Calle Montufar, en el centro y en muchos otros lugares de Guatemala.
“La gente me ve con desprecio, los clientes me tratan como lo que soy –una puta-, y yo misma siento que no sirvo, que huelo mal, como que estuviera podrida”.
“Cuando veo en las calles a otras mujeres de mi edad pienso, porqué no soy como ellas, porqué a mi no me tocó su vida, sino esta, de miseria, de golpes, de dolor….”
Pese a que en Guatemala existe la Ley Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, los explotadores trabajan con total libertad, explotan y secuestran incluso a niñas y adolescentes, porque las autoridades se hacen de la vista gorda ante lo que vemos todos los días y seguramente alguna de las personas vinculadas al cumplimiento de la ley frecuentan estos antros, violando además otros tratados y convenciones ratificados por Guatemala.
“Yo he atendido a gente que sale en las noticias y aparecen hablando de cosas que no hacen, porque hablan de moral, de justicia y eso no es así. Si hubiera justicia yo no estaría aquí lista para irme a bailar y acostarme con los clientes”.
Su voz se corta, quizá el llanto la detiene, así como yo la he detenido hoy en este café luego de que una conocida de un centro de salud al cual acude, la convenciera de contarme su historia. Y si tiene razón, no hay justicia, no hay moral. Cuando la veo pienso: ¿qué es lo que en este país se hace para romper los sueños e interrumpir la vida?, somos expertos en eso.
La Hora 29 de julio de 2011.
Jardineras
“En el alma del niño sembremos
las doradas semillas del bien
a la escuela alegría llevemos
transformando la clase en edén”.
Sí, así como la letra de ese himno me enseñaron a sentir el espacio en el aula con mis pequeños. Más que un trabajo, otro hogar, más que alumnos, otros hijos, mis primeros hijos, más que recuerdos enseñanzas que perduran.
Siempre disfrute asistir a clases, pero estudiar magisterio, uno de mis juegos favoritos en la infancia, fue pese a la perdida de mi papá, los mejores años de mi vida de estudiante. Como olvidar esa semana completa de exámenes de admisión. Ese primer día de clases en un salón tan nutrido. Como olvidar a Miss Bety, la más dulce de las maestras. A María Mercedes, puro dinamismo, a Doña Juanita -arranzanzan, arranzanzan…-
Mis compañeras, amigas en realidad, Cynthia, Mayra, Anamaría, Pily. La clase de teatro y el terrible Quincho de maestro, fabuloso.
Los patios, la casita de madera en la parte de atrás – ya no existe-, los jardines y el salón de aplicación.
Tantos momentos removidos con mi reciente visita. Una falda azul a cuadros, mis kickers, mi bolsón de quinceañera y mis crayones prismacolor.
El traje de payaso que aún me acompaña y ahora tiene un clon para Inés.
Me enseñaron dulzura y me encantó. Bailé, canté, jugué y el papel arco iris –ahora usan fomie- llenaba todos los espacios de mi casa.
Regresar revivió en mi esas escenas en las que sentada en el piso con mis compañeras soñábamos con el futuro, con nuestra clase –una propia-, y con hacer sonreír a esos pequeños y llenarlos de amor y letras.
Recuerdo a Bertilda y la piedra en su bolsón, la capeada a la feria, la excursión a Iximché y las llantas pinchadas del profe de teatro, diabluras, momentos, risas y una toga como un hasta luego.
La Escuela de Maestras para Párvulos Dr. Alfredo Carrillo Ramírez, mi casa, a la que volví y en la que de nuevo me sentí querida. Gracias, ojalá todas las escuelas y colegios fueran así.
La Hora 22 de julio de 2011.
las doradas semillas del bien
a la escuela alegría llevemos
transformando la clase en edén”.
Sí, así como la letra de ese himno me enseñaron a sentir el espacio en el aula con mis pequeños. Más que un trabajo, otro hogar, más que alumnos, otros hijos, mis primeros hijos, más que recuerdos enseñanzas que perduran.
Siempre disfrute asistir a clases, pero estudiar magisterio, uno de mis juegos favoritos en la infancia, fue pese a la perdida de mi papá, los mejores años de mi vida de estudiante. Como olvidar esa semana completa de exámenes de admisión. Ese primer día de clases en un salón tan nutrido. Como olvidar a Miss Bety, la más dulce de las maestras. A María Mercedes, puro dinamismo, a Doña Juanita -arranzanzan, arranzanzan…-
Mis compañeras, amigas en realidad, Cynthia, Mayra, Anamaría, Pily. La clase de teatro y el terrible Quincho de maestro, fabuloso.
Los patios, la casita de madera en la parte de atrás – ya no existe-, los jardines y el salón de aplicación.
Tantos momentos removidos con mi reciente visita. Una falda azul a cuadros, mis kickers, mi bolsón de quinceañera y mis crayones prismacolor.
El traje de payaso que aún me acompaña y ahora tiene un clon para Inés.
Me enseñaron dulzura y me encantó. Bailé, canté, jugué y el papel arco iris –ahora usan fomie- llenaba todos los espacios de mi casa.
Regresar revivió en mi esas escenas en las que sentada en el piso con mis compañeras soñábamos con el futuro, con nuestra clase –una propia-, y con hacer sonreír a esos pequeños y llenarlos de amor y letras.
Recuerdo a Bertilda y la piedra en su bolsón, la capeada a la feria, la excursión a Iximché y las llantas pinchadas del profe de teatro, diabluras, momentos, risas y una toga como un hasta luego.
La Escuela de Maestras para Párvulos Dr. Alfredo Carrillo Ramírez, mi casa, a la que volví y en la que de nuevo me sentí querida. Gracias, ojalá todas las escuelas y colegios fueran así.
La Hora 22 de julio de 2011.
Papío
Justamente hoy hace 22 años, la terrible frase: lo siento, marcó mi existencia. El silencio me protegió de esos abrazos de consuelo que no eran tales, y mi mente empezó a bloquear todo lo que pudiera causarme tristeza, aunque igual el dolor, ese sentimiento de abatimiento, de soledad, de incertidumbre persistía.
No quería entender lo que ocurría, busque culpables –además de los que me persiguen en mis pesadillas- y fuiste tú a quien decidí reclamarle cada noche. Te tilde de traidor –y es que me dijiste muchas veces que siempre estarías conmigo-. Te acusé de abandonarme. Pensé que huir era más fácil que aceptar las marcas que deja la vida. Me encerré en mi misma, escondí tus fotos y te puse una flor roja sobre ese trozo de mármol en señal de protesta.
Pero nada de eso sirvió. El sonido de las balas, el rostro repugnante del sicario y a veces tu sonrisa, aparecían con las lágrimas que bañaban mi rostro justo a las tres de la mañana, aún a veces me despiertan.
Crecí, maduré quizá, busqué ayuda y pude regresar a tus cariños, tu mirada y tu voz. Nos reamigamos, volvimos a querernos, a conversar incluso en mis pensamientos. Te escribí poemas y respingaste la nariz de Inés. Te regalé flores blancas, incluso en Nochebuena y colgué tu guayabera de lucha -esa que sólo a ti podría gustarte- entre mi ropa, buscando tal vez tu olor, tu presencia, tu apoyo.
Pero tú no estás. Nada te trae hacia mí y me siento triste en medio de toda la dicha que hoy recubre mi vida. Te extraño. Me duele que no veas los ojos de mi chiquita, sí, así como tu solías llamarme. Que no puedas cantarle, que no puedas hablarme. Que no pueda olvidar aquel verso: Como quieren que tan pronto olvide el mal que me han hecho, si cuando me toco el pecho la herida me duele más. Del perdón al olvido hay una distancia enorme, yo perdonaré la ofensa, pero olvidarla… jamás.
Quisiera no sentir dolor en mi ser y me duele. Quisiera olvidar la cara de quien te quitó la vida y no puedo. Quisiera justicia y sé que nunca va a llegar.
Pd. Hablando del panorama electoral he de decir que el performance de Nineth Montenegro y su idea de legislar con pantalones me repele y me decepciona. Para hacer su trabajo las y los diputados no necesitan pantalones, faldas o tacones sino cerebro –inteligencia en realidad-, sensibilidad y honradez.
La Hora, 7 de julio de 2011.
No quería entender lo que ocurría, busque culpables –además de los que me persiguen en mis pesadillas- y fuiste tú a quien decidí reclamarle cada noche. Te tilde de traidor –y es que me dijiste muchas veces que siempre estarías conmigo-. Te acusé de abandonarme. Pensé que huir era más fácil que aceptar las marcas que deja la vida. Me encerré en mi misma, escondí tus fotos y te puse una flor roja sobre ese trozo de mármol en señal de protesta.
Pero nada de eso sirvió. El sonido de las balas, el rostro repugnante del sicario y a veces tu sonrisa, aparecían con las lágrimas que bañaban mi rostro justo a las tres de la mañana, aún a veces me despiertan.
Crecí, maduré quizá, busqué ayuda y pude regresar a tus cariños, tu mirada y tu voz. Nos reamigamos, volvimos a querernos, a conversar incluso en mis pensamientos. Te escribí poemas y respingaste la nariz de Inés. Te regalé flores blancas, incluso en Nochebuena y colgué tu guayabera de lucha -esa que sólo a ti podría gustarte- entre mi ropa, buscando tal vez tu olor, tu presencia, tu apoyo.
Pero tú no estás. Nada te trae hacia mí y me siento triste en medio de toda la dicha que hoy recubre mi vida. Te extraño. Me duele que no veas los ojos de mi chiquita, sí, así como tu solías llamarme. Que no puedas cantarle, que no puedas hablarme. Que no pueda olvidar aquel verso: Como quieren que tan pronto olvide el mal que me han hecho, si cuando me toco el pecho la herida me duele más. Del perdón al olvido hay una distancia enorme, yo perdonaré la ofensa, pero olvidarla… jamás.
Quisiera no sentir dolor en mi ser y me duele. Quisiera olvidar la cara de quien te quitó la vida y no puedo. Quisiera justicia y sé que nunca va a llegar.
Pd. Hablando del panorama electoral he de decir que el performance de Nineth Montenegro y su idea de legislar con pantalones me repele y me decepciona. Para hacer su trabajo las y los diputados no necesitan pantalones, faldas o tacones sino cerebro –inteligencia en realidad-, sensibilidad y honradez.
La Hora, 7 de julio de 2011.
Pérez desLeal
La campaña electoral sigue llenándome de ronchas. Todo en Guate sabe a políticos, es decir sabe feo. Todo lo que ellos –los políticos- dicen es absurdo, tonto y falso y por supuesto las encuestas, pagadas con fondos provenientes de los partidos, obviamente, carecen de sentido.
Para muestra la anunciada por el Partido Patriota para la alcaldía de Mixco. Según ellos –los patriotas-, el hijo de Pérez Molina está ya de tú a tú con Amilcar Rivera y a un tiz de convertirse en el alcalde de la tierra de Mateo Flores. Y está bien hacerse ilusiones, pero todos sabemos que esa comuna es ya posesión de Rivera como la de Guate de Arzú, lo cual no implica, claro está, que hagan un buen trabajo y que todos estemos conformes con ellos.
Y ya que menciono a Pérez, quiero hablar de su hijo, Otto Pérez Leal, quien para nada hace honor a su segundo apellido, porque la lealtad no es una de sus cualidades y queda claro luego de conocer esta historia:
En los primeros días de Junio, Pérez Leal, o mejor dicho su equipo de trabajo, anunció su llegada a la escuela EOUV San Cristóbal ofreciendo además una refacción para los estudiantes, noticia que alertó a los niños y niñas de la institución, y los emocionó más bien, ya que para muchos el PP era su partido preferido. De esta cuenta, la gente que trabaja con Pérez Leal llegó el día anunciado, colocó las sillas y preparó el lugar para la llegada del candidato, mientras las y los estudiantes los entrevistaban haciendo un ejercicio de periodismo escolar.
Pero oh sorpresa, al darse cuenta de que el público dispuesto para escuchar al candidato de la mano dura era solamente los niños y niñas y un par de mamás, agarraron sus cosas y se marcharon de ahí, dejando a las y los estudiantes plantados y sin refa.
Ese día, muchos niños y niñas que llegan sin desayuno a la escuela no tuvieron tampoco su atol y lo que regularmente les dan de comer en la escuela, ya que no se preparó nada porque había un ofrecimiento de parte de los patriotas.
Queda claro después de esto que Pérez Leal no cumple lo que promete, ni siquiera en campaña. Los niños y niñas de esa escuela se sienten decepcionados y por supuesto ya no ven a ese partido como una buena opción.
Si bien es cierto que el voto de las y los infantes no es válido, sus preferencias denotan las simpatías de sus padres, que espero se hayan perdido para este señor luego de semejante plantón.
No he visto aún en los planes y discursos de los candidatos a presidente, alcaldes y diputados propuestas claras respecto a la niñez y eso dice mucho de su calidad humana y de lo que nos espera en los próximos cuatro años.
La Hora, 30 de junio de 2011.
Para muestra la anunciada por el Partido Patriota para la alcaldía de Mixco. Según ellos –los patriotas-, el hijo de Pérez Molina está ya de tú a tú con Amilcar Rivera y a un tiz de convertirse en el alcalde de la tierra de Mateo Flores. Y está bien hacerse ilusiones, pero todos sabemos que esa comuna es ya posesión de Rivera como la de Guate de Arzú, lo cual no implica, claro está, que hagan un buen trabajo y que todos estemos conformes con ellos.
Y ya que menciono a Pérez, quiero hablar de su hijo, Otto Pérez Leal, quien para nada hace honor a su segundo apellido, porque la lealtad no es una de sus cualidades y queda claro luego de conocer esta historia:
En los primeros días de Junio, Pérez Leal, o mejor dicho su equipo de trabajo, anunció su llegada a la escuela EOUV San Cristóbal ofreciendo además una refacción para los estudiantes, noticia que alertó a los niños y niñas de la institución, y los emocionó más bien, ya que para muchos el PP era su partido preferido. De esta cuenta, la gente que trabaja con Pérez Leal llegó el día anunciado, colocó las sillas y preparó el lugar para la llegada del candidato, mientras las y los estudiantes los entrevistaban haciendo un ejercicio de periodismo escolar.
Pero oh sorpresa, al darse cuenta de que el público dispuesto para escuchar al candidato de la mano dura era solamente los niños y niñas y un par de mamás, agarraron sus cosas y se marcharon de ahí, dejando a las y los estudiantes plantados y sin refa.
Ese día, muchos niños y niñas que llegan sin desayuno a la escuela no tuvieron tampoco su atol y lo que regularmente les dan de comer en la escuela, ya que no se preparó nada porque había un ofrecimiento de parte de los patriotas.
Queda claro después de esto que Pérez Leal no cumple lo que promete, ni siquiera en campaña. Los niños y niñas de esa escuela se sienten decepcionados y por supuesto ya no ven a ese partido como una buena opción.
Si bien es cierto que el voto de las y los infantes no es válido, sus preferencias denotan las simpatías de sus padres, que espero se hayan perdido para este señor luego de semejante plantón.
No he visto aún en los planes y discursos de los candidatos a presidente, alcaldes y diputados propuestas claras respecto a la niñez y eso dice mucho de su calidad humana y de lo que nos espera en los próximos cuatro años.
La Hora, 30 de junio de 2011.
¿Presidente o presidenta?
¿Estará lista Guatemala para que una mujer nos gobierne?, no creo que eso sea un problema, porque si llegará a ganar la candidata del partido oficial definitivamente no tendríamos una visión femenina en el poder. Eso queda claro al ver los mensajes que las vallas que por cierto contaminan toda la ciudad –las de ella y las de los demás partidos políticos. Por mal hechas, por las imágenes, perdón, pero ninguno y ninguna de los que se postulan a cargos de elección es agraciado, y claro por la bastedad, una valla tras otra, tras otra…-.
Y es que Sandra Torres se postula a presidente, no a presidenta, lo cual muchos no creerán importante, pero evidentemente envía un mensaje en el que nos dice que su forma de conducir no se diferenciara en mucho o en nada de cómo lo han venido haciendo su esposo y antecesores.
Y es muchas veces aunque sean mujeres quienes dirigen corporaciones, empresas y otras organizaciones, presentan todo el tiempo actitudes machistas, no hay que olvidar que las principales reproductoras del machismo somos muchas veces nosotras, con autoritarismo, prepotencia y saltándose los derechos ganados a fuerza y tesón por parte de las mujeres.
Lo mismo ocurre con Patricia de Arzú -¿qué no tiene apellido propio? -, aunque dadas las referencias que tenemos del aún alcalde, no extraña una postura como esta, Patricia para presidente, ¿no conocerán el enfoque de género?
Aunque más cuestiones de escritura, creo que son mensajes subliminales por aquello de que este país no quiere mujeres al mando y una letra puede tener el mismo efecto que el .99 centavos al final de cualquier precio.
Vale la pena anotar el cambio que realizó en sus vallas el Partido Patriota, que anunciaba junto a Otto Pérez a Roxana Baldetti como vicepresidente, palabra que han corregido escribiéndola correctamente, es decir vicepresidenta. Claro que esto no implica que ella como segunda a bordo de Pérez Molina, vaya a tener, en caso de que ganaran, una posición que demuestre que es una mujer quien ocupa ese cargo y sobre todo, eso no garantiza que nuestros derechos se respeten como se deben y que las decisiones del próximo gobierno sean un reflejo de un pensamiento distinto y no la típica reproducción del “jefe de la casa”, “el patrón de la finca” o el “macho que se respeta”.
Así las cosas, si las señoras mencionadas hacen alarde de su condición de mujeres y de ser las primeras en llegar a esos puestos en este país, es mejor que empiecen a pensar y actuar como tales, es decir con más cordura, respeto y dignidad, algo que por cierto le hace mucha falta a esta contienda política que desbarata millones de quetzales en reproducir sus caras tamaño extra large, mientras muchos lugares del país de desmoronan, miles de personas, especialmente niños y niñas mueren por desnutrición y en las escuelas públicas no hay escritorios, baños ni atol para la refacción. Haciendo uso del eslogan del señor Arzú, para ganar votantes sería mejor obras y no vallas, spots de radio y televisión y conciertos con los ex académicos.
La Hora, 2 de junio de 2011.
Y es que Sandra Torres se postula a presidente, no a presidenta, lo cual muchos no creerán importante, pero evidentemente envía un mensaje en el que nos dice que su forma de conducir no se diferenciara en mucho o en nada de cómo lo han venido haciendo su esposo y antecesores.
Y es muchas veces aunque sean mujeres quienes dirigen corporaciones, empresas y otras organizaciones, presentan todo el tiempo actitudes machistas, no hay que olvidar que las principales reproductoras del machismo somos muchas veces nosotras, con autoritarismo, prepotencia y saltándose los derechos ganados a fuerza y tesón por parte de las mujeres.
Lo mismo ocurre con Patricia de Arzú -¿qué no tiene apellido propio? -, aunque dadas las referencias que tenemos del aún alcalde, no extraña una postura como esta, Patricia para presidente, ¿no conocerán el enfoque de género?
Aunque más cuestiones de escritura, creo que son mensajes subliminales por aquello de que este país no quiere mujeres al mando y una letra puede tener el mismo efecto que el .99 centavos al final de cualquier precio.
Vale la pena anotar el cambio que realizó en sus vallas el Partido Patriota, que anunciaba junto a Otto Pérez a Roxana Baldetti como vicepresidente, palabra que han corregido escribiéndola correctamente, es decir vicepresidenta. Claro que esto no implica que ella como segunda a bordo de Pérez Molina, vaya a tener, en caso de que ganaran, una posición que demuestre que es una mujer quien ocupa ese cargo y sobre todo, eso no garantiza que nuestros derechos se respeten como se deben y que las decisiones del próximo gobierno sean un reflejo de un pensamiento distinto y no la típica reproducción del “jefe de la casa”, “el patrón de la finca” o el “macho que se respeta”.
Así las cosas, si las señoras mencionadas hacen alarde de su condición de mujeres y de ser las primeras en llegar a esos puestos en este país, es mejor que empiecen a pensar y actuar como tales, es decir con más cordura, respeto y dignidad, algo que por cierto le hace mucha falta a esta contienda política que desbarata millones de quetzales en reproducir sus caras tamaño extra large, mientras muchos lugares del país de desmoronan, miles de personas, especialmente niños y niñas mueren por desnutrición y en las escuelas públicas no hay escritorios, baños ni atol para la refacción. Haciendo uso del eslogan del señor Arzú, para ganar votantes sería mejor obras y no vallas, spots de radio y televisión y conciertos con los ex académicos.
La Hora, 2 de junio de 2011.
Su sueldo me ofende
Esta semana mientras leía los comentarios del Presidente Colom sobre su salario, sus justificaciones (irrazonables) y lamentos -de que no es suficiente-, me puse a pensar en esas escuelas de Sacatepéquez que he visitado recientemente. Salones tan pequeños o quizá más que el cuarto de baño del despacho del mandatario; con escritorios insuficientes para la cantidad de alumnos que acuden a ellos; con las paredes manchadas, las ventanas de algunos salones rotas y todas ellas con un grave problema de insalubridad por las condiciones de sus baños y la carencia de agua.
¿Y a qué viene pensar en eso cuando el Presidente habla de su sueldo? Pues a que es vergonzoso, triste y carente de moralidad, hablar de cantidades como estás y de compromisos por cumplir con un salario que va alrededor de los 18 mil dólares (que además no le ocasionan gastos, todos sabemos de las “dietas” gubernamentales y con nuestros impuestos le pagamos la gasolina, la casa y quien lo cuide y también a la seguridad que el resto de ciudadanos no tenemos), mientras miles, porque esta situación escolar se repite en todo el país, de niños y niñas ven violentados sus derechos a la educación -buena educación por supuesto-, a la salud y a la vida.
Si el señor quenos gobierna tuviera un poco de cordura o recordara sus discursos de campaña mejor no hablara, algo que además le agardeceríamos.
Y decir que es poco lo que ganan los ministros fue como ponerle la guinda al helado de la desverguenza y el cinismo. Me indigna las desigualdades que se viven en este país, me duele ver a esos niños y niñas lavando la taza de su atol -cuando hay claro- en el mismo tambo donde cae el agua para los funestos inodoros con que cuentan.
Ver las escuelas abastecidas de moscas es una escena deprimente. Escuchar que no desayunaron y que además cargaron leña desde las cuatro de la madrugada es aberrante y luego ver que sus maestros y maestras no llegan a impartirles clase es extremadamente molesto.
Más aún cuando se reciben noticias como estas, en donde una persona tiene un salario extratosférico -no devengado como se debe-, mientras la mayor parte de la población sobrevive con 25 o 30 quetzales al día junto a su familia.
Creo que si algo debemos exigir a los hoy candidatos es que tenganun salario adecuado a la realidad del país, porque una cantidad así no es un sueldo, es un robo.
La Hora 26 de mayo de 2011.
¿Y a qué viene pensar en eso cuando el Presidente habla de su sueldo? Pues a que es vergonzoso, triste y carente de moralidad, hablar de cantidades como estás y de compromisos por cumplir con un salario que va alrededor de los 18 mil dólares (que además no le ocasionan gastos, todos sabemos de las “dietas” gubernamentales y con nuestros impuestos le pagamos la gasolina, la casa y quien lo cuide y también a la seguridad que el resto de ciudadanos no tenemos), mientras miles, porque esta situación escolar se repite en todo el país, de niños y niñas ven violentados sus derechos a la educación -buena educación por supuesto-, a la salud y a la vida.
Si el señor quenos gobierna tuviera un poco de cordura o recordara sus discursos de campaña mejor no hablara, algo que además le agardeceríamos.
Y decir que es poco lo que ganan los ministros fue como ponerle la guinda al helado de la desverguenza y el cinismo. Me indigna las desigualdades que se viven en este país, me duele ver a esos niños y niñas lavando la taza de su atol -cuando hay claro- en el mismo tambo donde cae el agua para los funestos inodoros con que cuentan.
Ver las escuelas abastecidas de moscas es una escena deprimente. Escuchar que no desayunaron y que además cargaron leña desde las cuatro de la madrugada es aberrante y luego ver que sus maestros y maestras no llegan a impartirles clase es extremadamente molesto.
Más aún cuando se reciben noticias como estas, en donde una persona tiene un salario extratosférico -no devengado como se debe-, mientras la mayor parte de la población sobrevive con 25 o 30 quetzales al día junto a su familia.
Creo que si algo debemos exigir a los hoy candidatos es que tenganun salario adecuado a la realidad del país, porque una cantidad así no es un sueldo, es un robo.
La Hora 26 de mayo de 2011.
No más violencia
Se llamaba Carmen, tenía 16 años cuando fue violada y luego asesinada por unos tipos cerca de Villa Nueva, ella fue víctima de la violencia.
Esther lleva dos años trabajando en una ONG, lleva casi toda la responsabilidad a cuestas, sin embargo, su sueldo es menor que el de Fernando, “el es hombre y debe mantener a su familia”, es la respuesta del contador, Esther trabaja más que él y es madre soltera, eso también es violencia.
Lourdes alcanzó la mayoría de edad, se casó y era aparentemente feliz, al menos eso creían todos, un día apareció con un ojo morado, dijo que la habían asaltado. Los moretes en el rostro se convirtieron en algo recurrente, cada fin de semana, al terminar la borrachera Rodolfo llegaba a su casa y la golpeaba, ella fue víctima de la violencia.
Rosa es empleada doméstica, cada mañana debe soportar los gritos de su patrona, las miradas lascivas del esposo de ella y los berrinches de los niños que viven ahí, ella vive cada mañana otro tipo de violencia.
Mariana, escucha en el desayuno, en el almuerzo y en la cena la misma historia, no deberías de comer más, estás GORDA, así nadie se va a fijar en vos.
Ruth tiene 12 años, odia las vacaciones porque debe estar en su casa y ver como sus papás pelean todo el tiempo, ambos gritan, el golpea a la madre y muchas veces al hermano de Ruth. Ella piensa que cuando sea grande no va a casarse ni a tener hijos, no quiere que se repita esa historia de violencia.
Fabiola es contadora y empezó a estudiar auditoria en la universidad, después de casarse, tuvo que dejar de trabajar para complacer a su esposo, el gasto no le alcanza, pero el no le permite trabajar ni salir a la calle sin su compañía, ella vive con violencia.
Andrea es una mujer joven que desea ser madre, pero sabe que si llega a embarazarse podría perder su trabajo, eso también es violencia.
Cecilia debe soportar que su esposo golpee paredes y puertas para descargar su mal humor cada mañana, ahí evidencia toda la violencia reprimida.
Fernanda espera cada noche a su pareja, que llega, come y se duerme, no le hace el amor, no la acaricia, simplemente la ignora, eso es en cierta forma violencia.
Isabel a sus 8 años debe cuidar a sus hermanitos, lavar los platos, calentar el agua para el café y hacer los mandados en la tienda, no va a la escuela y jamás tiene tiempo para jugar, está creciendo en la violencia.
Hay muchas maneras de agredir, de lastimar y de evidenciar la violencia, no hacen falta golpes, gritos y malas palabras. Las miradas, el silencio, el abandono, todas esas palabras acompañan una realidad que se vive, se respira y se duerme cada día en Guatemala y en el mundo entero.
No podemos continuar viviendo de esta forma, ni mucho menos permitir que las nuevas generaciones repitan estos patrones de conducta, tenemos que aprender a denunciar, a exigir que se respeten nuestros derechos y a educar a las niñas y niños para que cese este actuar irracional que sólo nos crea resentimientos, traumas y frustración.
La Hora 19 de mayo de 2011.
Esther lleva dos años trabajando en una ONG, lleva casi toda la responsabilidad a cuestas, sin embargo, su sueldo es menor que el de Fernando, “el es hombre y debe mantener a su familia”, es la respuesta del contador, Esther trabaja más que él y es madre soltera, eso también es violencia.
Lourdes alcanzó la mayoría de edad, se casó y era aparentemente feliz, al menos eso creían todos, un día apareció con un ojo morado, dijo que la habían asaltado. Los moretes en el rostro se convirtieron en algo recurrente, cada fin de semana, al terminar la borrachera Rodolfo llegaba a su casa y la golpeaba, ella fue víctima de la violencia.
Rosa es empleada doméstica, cada mañana debe soportar los gritos de su patrona, las miradas lascivas del esposo de ella y los berrinches de los niños que viven ahí, ella vive cada mañana otro tipo de violencia.
Mariana, escucha en el desayuno, en el almuerzo y en la cena la misma historia, no deberías de comer más, estás GORDA, así nadie se va a fijar en vos.
Ruth tiene 12 años, odia las vacaciones porque debe estar en su casa y ver como sus papás pelean todo el tiempo, ambos gritan, el golpea a la madre y muchas veces al hermano de Ruth. Ella piensa que cuando sea grande no va a casarse ni a tener hijos, no quiere que se repita esa historia de violencia.
Fabiola es contadora y empezó a estudiar auditoria en la universidad, después de casarse, tuvo que dejar de trabajar para complacer a su esposo, el gasto no le alcanza, pero el no le permite trabajar ni salir a la calle sin su compañía, ella vive con violencia.
Andrea es una mujer joven que desea ser madre, pero sabe que si llega a embarazarse podría perder su trabajo, eso también es violencia.
Cecilia debe soportar que su esposo golpee paredes y puertas para descargar su mal humor cada mañana, ahí evidencia toda la violencia reprimida.
Fernanda espera cada noche a su pareja, que llega, come y se duerme, no le hace el amor, no la acaricia, simplemente la ignora, eso es en cierta forma violencia.
Isabel a sus 8 años debe cuidar a sus hermanitos, lavar los platos, calentar el agua para el café y hacer los mandados en la tienda, no va a la escuela y jamás tiene tiempo para jugar, está creciendo en la violencia.
Hay muchas maneras de agredir, de lastimar y de evidenciar la violencia, no hacen falta golpes, gritos y malas palabras. Las miradas, el silencio, el abandono, todas esas palabras acompañan una realidad que se vive, se respira y se duerme cada día en Guatemala y en el mundo entero.
No podemos continuar viviendo de esta forma, ni mucho menos permitir que las nuevas generaciones repitan estos patrones de conducta, tenemos que aprender a denunciar, a exigir que se respeten nuestros derechos y a educar a las niñas y niños para que cese este actuar irracional que sólo nos crea resentimientos, traumas y frustración.
La Hora 19 de mayo de 2011.
Lloviendo
El invierno llegó y con él, los arriates de las calles y avenida de la ciudad han empezado a teñirse de verde al igual que mi descuidado jardín. Y aunque ya empieza a causar temor y a provocar insomnio y ser parte de las declaraciones de la Conred, aún se siente bien, un refrescón al medio día o una arrulladora lluvia nocturna. Con él, vino ya un huracán, pero de propaganda política, al menos la autorizada, ya teníamos bastante pero ahora, los anuncios en la radio son constantes, los spots televisivos demasiados y las vallas, mejor ni digo, espantosas (por las fotos para empezar y por las mentiras para seguir).
El invierno llegó y el trabajo se acumuló, o yo asentí de más o me ido desacelerando como nuestra economía, lo cierto del caso es que hoy estoy a las 12 de la noche frente a una pantalla y no en mi acogedora cama soñando con la conjugación del verbo wollen, los Backyardigans y mis dos amores (papá y bebé).
El invierno llegó y la justicia guatemalteca hizo honor a lo que todos sabemos, es decir, la vergüenza y Portillo fue absuelto y el caso de Giammattei se cerró y es que no podíamos esperar otra cosa, por supuesto Sperissen y Vielman seguirán dándose la gran vida en Europa y otros funcionarios (los actuales) emulando a todos los anteriores, con abusos y robos, porque acá eso se aplaude, no se condena.
El invierno llegó y la carnicería en Guatemala es lo más in. El Gam reportó 20 personas desmembradas en lo que va del año y La Nana, 249 menores de edad muertos por violencia en el mismo período. Pese a esto el Presidente dice que hemos mejorado, que avanzamos y las y los candidatos a la presidencia expresan propuestas faltas de lógica y de seriedad al hablar de seguridad, ni que decir de la niñez, es algo que no incluyen en sus programas de Gobierno, los que los tienen claro.
El invierno llegó, la gasolina subió, los doctorados honoris causa se han popularizado (yo quiero uno). Y es que si a meritos vamos, hay muchos y muchas, por supuesto que pueden optar a uno o dos, o….
El invierno llegó, los Yankis ganaron y los coleccionistas de comics deben brincar en un pie porque Britney tendrá su propio comic.
La Hora 12 de mayo de 2011.
El invierno llegó y el trabajo se acumuló, o yo asentí de más o me ido desacelerando como nuestra economía, lo cierto del caso es que hoy estoy a las 12 de la noche frente a una pantalla y no en mi acogedora cama soñando con la conjugación del verbo wollen, los Backyardigans y mis dos amores (papá y bebé).
El invierno llegó y la justicia guatemalteca hizo honor a lo que todos sabemos, es decir, la vergüenza y Portillo fue absuelto y el caso de Giammattei se cerró y es que no podíamos esperar otra cosa, por supuesto Sperissen y Vielman seguirán dándose la gran vida en Europa y otros funcionarios (los actuales) emulando a todos los anteriores, con abusos y robos, porque acá eso se aplaude, no se condena.
El invierno llegó y la carnicería en Guatemala es lo más in. El Gam reportó 20 personas desmembradas en lo que va del año y La Nana, 249 menores de edad muertos por violencia en el mismo período. Pese a esto el Presidente dice que hemos mejorado, que avanzamos y las y los candidatos a la presidencia expresan propuestas faltas de lógica y de seriedad al hablar de seguridad, ni que decir de la niñez, es algo que no incluyen en sus programas de Gobierno, los que los tienen claro.
El invierno llegó, la gasolina subió, los doctorados honoris causa se han popularizado (yo quiero uno). Y es que si a meritos vamos, hay muchos y muchas, por supuesto que pueden optar a uno o dos, o….
El invierno llegó, los Yankis ganaron y los coleccionistas de comics deben brincar en un pie porque Britney tendrá su propio comic.
La Hora 12 de mayo de 2011.
zapatito cochinito, dime quien cambia de pie…..
era su juego, el único que tenía, el único permisible, invisible además, lo decía justo cuando el pedazo de tela estaba dando el último restregón a ese zapato brillante, y entonces subía el otro, opaco aún, se acomodaba en esa plataforma desnivelada con forma de pie, y se dejaba acariciar por los dedos manchados de esa diminuta mano, o a veces era una brocha despelucada, luego pasaba el cepillo, por encima, hacia los lados, con movimiento lento, luego rapidamente, en ocaciones rozaba el calcetín, había quienes disfrutaban un poco de las cosquillas, otros en cambio reprendían esa caricia, amenzando que ojalá el calcetín no se hubiera manchado, porque blab blab blab blab blab…
luego venía el trapo, sucio, manchado ya de tanta pasta, percudido, viejo y aún así con toda su fealdad, roturas y desgaste, lograba imprimir en esos cobertores de los pies humanos un brillo especial, luminoso aveces, impecable en otras ocasiones
un pie tras otro, todos se apoyaban en esa plataforma sobre aquella caja vieja, desvencijada y llena de botecitos de tinta de colores, pasta, un cepillo, un par e trapos y monedas, aveces ahí cabía tambien un pedazo de pan, una bolsita de tortrix o de mango verde
todos los zapatos que ahí descasaban por un breve instante indiferentes algunos, otro perezosos, y servidos ensu totalidad se posaban en la caja sin más ni más, como la mirada perdida del dueño, de pronto fijada en la patoja aquella de caminar coqueto, o quiza pendiente de quien se acerca, quien llega, otros más perdidos en sus pensamientos, algunos distantes, cortatantes y claro no faltaban los petulantes
había claro, los que a riesgo de ser estafados por el de las manos pequeñas observaban con detemiento la aplicación, el paso a paso de los unguentos que devolverían el brillo a sus desgastado calzado, pero igual que los otros, todos esos ojos pertenecían a mentes, a cuerpos que pasados 10 minutos de ese acto rutinario, olvidaban por completo al niño aquel, el de las manos pequeñas, el de la cajita de madera y dedos manchados, el que con un leve toque en la suela del zapato invitaba a cambiar de pie, como en el juego, si el de zapatito cochinito…
La Hora 5 de mayo de 2011.
luego venía el trapo, sucio, manchado ya de tanta pasta, percudido, viejo y aún así con toda su fealdad, roturas y desgaste, lograba imprimir en esos cobertores de los pies humanos un brillo especial, luminoso aveces, impecable en otras ocasiones
un pie tras otro, todos se apoyaban en esa plataforma sobre aquella caja vieja, desvencijada y llena de botecitos de tinta de colores, pasta, un cepillo, un par e trapos y monedas, aveces ahí cabía tambien un pedazo de pan, una bolsita de tortrix o de mango verde
todos los zapatos que ahí descasaban por un breve instante indiferentes algunos, otro perezosos, y servidos ensu totalidad se posaban en la caja sin más ni más, como la mirada perdida del dueño, de pronto fijada en la patoja aquella de caminar coqueto, o quiza pendiente de quien se acerca, quien llega, otros más perdidos en sus pensamientos, algunos distantes, cortatantes y claro no faltaban los petulantes
había claro, los que a riesgo de ser estafados por el de las manos pequeñas observaban con detemiento la aplicación, el paso a paso de los unguentos que devolverían el brillo a sus desgastado calzado, pero igual que los otros, todos esos ojos pertenecían a mentes, a cuerpos que pasados 10 minutos de ese acto rutinario, olvidaban por completo al niño aquel, el de las manos pequeñas, el de la cajita de madera y dedos manchados, el que con un leve toque en la suela del zapato invitaba a cambiar de pie, como en el juego, si el de zapatito cochinito…
La Hora 5 de mayo de 2011.
Causa y efecto
Que la mayoría de los diputados por departamento no se presentan a trabajar los días lunes no es nada nuevo. En realidad no es el único día que muchos parlamentarios no asisten a sus labores. Pero que además se justifique su ausencia por estar en época de campaña y que quien lo diga sea el propio presidente del Legislativo, es vergonzoso.
En realidad es vergonzoso contar con un Congreso como el que tenemos, lleno de oportunistas, ineptos y hasta narcos, otra cosa que no es desconocida, pues ¿con qué financian sus campañas?
Así las cosas, esa bola de sinvengüenzas, si eso, porque cobran onerosos salarios que no devengan y porque jamás hacen algo productivo por el país, se disponen a ser reelectos para sangrar por cuatro años más el erario nacional mientras miles y miles de niños y niñas mueren por desnutrición en Guatemala.
Tenemos que recurrir a la ayuda externa para solucionar algunos de los muchos problemas que afectan al país, aunque igual no es suficiente para la magnitud de la situación, porque lo que se recauda, poco o mucho, qué se yo, -ya no me creo los lloriqueos del Ministro de Finanzas-, es manoseado por políticos y depositado en cuentas bancarias fuera del país, que les permitirá a ellos, los ministros (como Vielman), diputados y otros funcionarios de Gobierno continuar engordando como cerditos para la cena navideña.
Y que bueno, que engorden, que se saturen de colesterol y se nutran las venas de alcohol y otras sustancias, pero no a costa de la salud de la población guatemalteca, de los niños y niñas que, contrario a lo que dicen muchos, no son el futuro sino el presente de un país en donde los valores se discuten a diestra y siniestra cuando tocan la “moral”, pero se olvidan cuando el pueblo se muere.
Al final de cuentas, ¿a quién le importan estas personas?, ¿a quién le importa la niñez? Berger sacó dinero del Ministerio de Educación para “construir” un aeropuerto que aún no está listo. Colom mantiene a una retahila de vividores, que se hacen llamar funcionarios públicos y que contribuyen a mejorar la economía de los dealers del casco urbano. Y quien venga, aunque ofrezca y prometa se olvidará de ellos. Total mientras le gente está más sumida en la miseria y el abandono es más fácil explotarlos y mangonearlos.
La Hora 14 de abril de 2011.
En realidad es vergonzoso contar con un Congreso como el que tenemos, lleno de oportunistas, ineptos y hasta narcos, otra cosa que no es desconocida, pues ¿con qué financian sus campañas?
Así las cosas, esa bola de sinvengüenzas, si eso, porque cobran onerosos salarios que no devengan y porque jamás hacen algo productivo por el país, se disponen a ser reelectos para sangrar por cuatro años más el erario nacional mientras miles y miles de niños y niñas mueren por desnutrición en Guatemala.
Tenemos que recurrir a la ayuda externa para solucionar algunos de los muchos problemas que afectan al país, aunque igual no es suficiente para la magnitud de la situación, porque lo que se recauda, poco o mucho, qué se yo, -ya no me creo los lloriqueos del Ministro de Finanzas-, es manoseado por políticos y depositado en cuentas bancarias fuera del país, que les permitirá a ellos, los ministros (como Vielman), diputados y otros funcionarios de Gobierno continuar engordando como cerditos para la cena navideña.
Y que bueno, que engorden, que se saturen de colesterol y se nutran las venas de alcohol y otras sustancias, pero no a costa de la salud de la población guatemalteca, de los niños y niñas que, contrario a lo que dicen muchos, no son el futuro sino el presente de un país en donde los valores se discuten a diestra y siniestra cuando tocan la “moral”, pero se olvidan cuando el pueblo se muere.
Al final de cuentas, ¿a quién le importan estas personas?, ¿a quién le importa la niñez? Berger sacó dinero del Ministerio de Educación para “construir” un aeropuerto que aún no está listo. Colom mantiene a una retahila de vividores, que se hacen llamar funcionarios públicos y que contribuyen a mejorar la economía de los dealers del casco urbano. Y quien venga, aunque ofrezca y prometa se olvidará de ellos. Total mientras le gente está más sumida en la miseria y el abandono es más fácil explotarlos y mangonearlos.
La Hora 14 de abril de 2011.
La Cuaresma
Esta época tan católica, apostólica y caótica, por las amontonazones de gente, la suciedad que marca las calles después de las procesiones y el abuso que cometen los de la Municipalidad de la Antigua , al menos que me consta, al arrastrar vehículos con grúas gigantescas y con tan poco cuidado, es sin duda una de las temporadas que provocan salir corriendo de Guate, perderse en algún lugar desolado, sin marchas, sin incienso que nuble la vista, sin curtido ni películas de la crucifixión.
Y no es que sea atea, ni protestante, aunque bueno, si protesto bastante, ni tampoco irrespetuosa de las tradiciones chapinas, es sólo que soy, como muchos y muchas, en algunos momentos, víctima del abuso que la fe descontrolada, el fanatismo, las poses y la coyuntura imponen.
Detesto no poder estacionarme en ningún lado de la tierra de Cardoza, porque es paso procesional, y quien sabe a que hora pasa el anda y los cucuruchos y por ende las grúas. Detesto no poder caminar sin intoxicarme por tanto olor a incienso y corozo. No soporto prender la tele y ver esas deprimentes películas bíblicas: Jacob, David, Jesús, en versión gringa, mexicana y hasta en caricaturas; ni ver Ben Hur, Cleopatra y los Diez Mandamientos que regulan la existencia y que, en mi caso, por no saberlos de memoria, me llevaron a abandonar el hábito de confesarme y aporrearme el pecho con la culpa empuñada.
Me revienta, la verdad, ver a algunos conocidos vestidos de cucurucho con cara fruncida, cuando el resto del año se la pasan borrachos, halados y fregando al prójimo, al compañero de trabajo, al amigo y no digamos al pueblo, digo, por aquello de algunos políticos.
Quizá sea intolerante, pero en momentos como este, lo único que se me ocurre es huir, me pega más que el circo de la contienda electoral que a veces me da asco, como el libro de Castellanos Moya o como las noticias de los lunes en la sección de nota roja.
Por eso, aunque el feriado que se acerca viene bien y es ansiado, sueño con que pase pronto, para no ver más cucuruchos morados, oler más corozo y pensar en todas las hipocresías que una tradición se presta a representar.
La Hora 7 de abril de 2011.
Y no es que sea atea, ni protestante, aunque bueno, si protesto bastante, ni tampoco irrespetuosa de las tradiciones chapinas, es sólo que soy, como muchos y muchas, en algunos momentos, víctima del abuso que la fe descontrolada, el fanatismo, las poses y la coyuntura imponen.
Detesto no poder estacionarme en ningún lado de la tierra de Cardoza, porque es paso procesional, y quien sabe a que hora pasa el anda y los cucuruchos y por ende las grúas. Detesto no poder caminar sin intoxicarme por tanto olor a incienso y corozo. No soporto prender la tele y ver esas deprimentes películas bíblicas: Jacob, David, Jesús, en versión gringa, mexicana y hasta en caricaturas; ni ver Ben Hur, Cleopatra y los Diez Mandamientos que regulan la existencia y que, en mi caso, por no saberlos de memoria, me llevaron a abandonar el hábito de confesarme y aporrearme el pecho con la culpa empuñada.
Me revienta, la verdad, ver a algunos conocidos vestidos de cucurucho con cara fruncida, cuando el resto del año se la pasan borrachos, halados y fregando al prójimo, al compañero de trabajo, al amigo y no digamos al pueblo, digo, por aquello de algunos políticos.
Quizá sea intolerante, pero en momentos como este, lo único que se me ocurre es huir, me pega más que el circo de la contienda electoral que a veces me da asco, como el libro de Castellanos Moya o como las noticias de los lunes en la sección de nota roja.
Por eso, aunque el feriado que se acerca viene bien y es ansiado, sueño con que pase pronto, para no ver más cucuruchos morados, oler más corozo y pensar en todas las hipocresías que una tradición se presta a representar.
La Hora 7 de abril de 2011.
Polochic
El 15 de marzo a las 15 horas, 512 policías acompañados de soldados y personeros del Ministerio Público, se presentaron en Panzos, llevaban consigo una orden de desalojo para devolverle al ingenio Chabil Utzaj, 13 fincas que habían sido ocupadas desde hace años por campesinos. Nadie sabía del desalojo. No hubo tampoco consulta como lo marca el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas.
Los abusos continuaron y “las autoridades” quemaron las viviendas y destruyeron el cultivo de maíz de la comunidad. Una persona falleció y 800 familias, entre ellas, 700 niños y niñas menores de cinco años quedaron sin hogar.
Todo esto con el visto bueno del Gobierno de turno, el gobierno de los “pobres”, que sin empacho alguno dio a conocer mediante un comunicado una posición que personalmente me recordó los tiempos que militares gobernaban Guatemala.
Para quienes habitan esta región esto no es nuevo, esta práctica de agresiones y violaciones a los derechos fundamentales de los seres humanos, es algo con lo que han vivido. En 2008 y 2009 otros campesinos y campesinas resultaron heridos al ser embestidos por las fuerzas de seguridad que además abusaron sexualmente de una niña de 15 años.
Por si esto fuera poco, además de los hechos ocurridos en años anteriores y de este violento desahucio en lo que va del año se han dado ya 42 desalojos.
Una vez más el poder económico se impone sobre la dignidad de las personas, una vez más los interes de unos privan sobre los de otros y quienes nos gobiernan, quienes se rasgan las vestiduras y lloran en actividades públicas pidiendo perdón por los crímenes ocurridos en el pasado se encompichan con empresarios explotadores para seguir pizando la vida de quienes nunca se han beneficiado con las promesas de políticos y lo recaudado por el Estado.
Abusan de la pobreza de estos campesinos, abusan del poder que el dinero les concede para manipular evidencias y se amparan en el discurso de la propiedad privada, descalificando a estas personas con el término de invasores, pagando evidentemente al Gobierno de turno para que, como es costumbre en el país, les sirva y bien.
De esta forma se violan acuerdos internacionales, mientras quienes deben velar por la defensa de los derechos humanos en el país se quedan impavidos. Los agresores, los abusadores, se sienten seguros de que acá, en el reino de la impunidad pueden tal y como ha sido históricamente, hacer y desahacer lo que quieran y cuando quierean, al final de cuentas, con dinero baila el perro y con el perdón de los canes, no encuentro otro calificativo para hechores y consentidores de estas violaciones.
La Hora 31 de marzo de 2011.
Los abusos continuaron y “las autoridades” quemaron las viviendas y destruyeron el cultivo de maíz de la comunidad. Una persona falleció y 800 familias, entre ellas, 700 niños y niñas menores de cinco años quedaron sin hogar.
Todo esto con el visto bueno del Gobierno de turno, el gobierno de los “pobres”, que sin empacho alguno dio a conocer mediante un comunicado una posición que personalmente me recordó los tiempos que militares gobernaban Guatemala.
Para quienes habitan esta región esto no es nuevo, esta práctica de agresiones y violaciones a los derechos fundamentales de los seres humanos, es algo con lo que han vivido. En 2008 y 2009 otros campesinos y campesinas resultaron heridos al ser embestidos por las fuerzas de seguridad que además abusaron sexualmente de una niña de 15 años.
Por si esto fuera poco, además de los hechos ocurridos en años anteriores y de este violento desahucio en lo que va del año se han dado ya 42 desalojos.
Una vez más el poder económico se impone sobre la dignidad de las personas, una vez más los interes de unos privan sobre los de otros y quienes nos gobiernan, quienes se rasgan las vestiduras y lloran en actividades públicas pidiendo perdón por los crímenes ocurridos en el pasado se encompichan con empresarios explotadores para seguir pizando la vida de quienes nunca se han beneficiado con las promesas de políticos y lo recaudado por el Estado.
Abusan de la pobreza de estos campesinos, abusan del poder que el dinero les concede para manipular evidencias y se amparan en el discurso de la propiedad privada, descalificando a estas personas con el término de invasores, pagando evidentemente al Gobierno de turno para que, como es costumbre en el país, les sirva y bien.
De esta forma se violan acuerdos internacionales, mientras quienes deben velar por la defensa de los derechos humanos en el país se quedan impavidos. Los agresores, los abusadores, se sienten seguros de que acá, en el reino de la impunidad pueden tal y como ha sido históricamente, hacer y desahacer lo que quieran y cuando quierean, al final de cuentas, con dinero baila el perro y con el perdón de los canes, no encuentro otro calificativo para hechores y consentidores de estas violaciones.
La Hora 31 de marzo de 2011.
¡Huyyyyyyyyyyyy!
La verdad es que ya estoy harta de tanta aporreadera de pecho por el divorcio de Sandra Torres y el Presidente. Por toda esa discusión de la consanguinidad, la afinidad y esas distinciones que las leyes establecen para limitar el ejercicio de un derecho inherente a toda persona, como es participar.
Y es que más que la cuestión legal, el problema es que sea ella, Sandra, la “doña”, la mano dura del actual Gobierno -cuyo partido no representa a la oligarquía, aunque al final de cuentas les lleve la corriente y siga sus ordenes-, la mujer que se salió del molde de las primeras damas, la mujer, así subrayada, con verdaderas posibilidades de acceder al poder.
Así son las cosas, le duela a quien le duela, pero ahora se agarran de la moralidad, los principios y el respeto a la institución del matrimonio para ver si de esa forma nuestra conservadora actitud puede moverse, agitarse y evitar que la postulación de Sandra Torres siga su curso.
Y es que es vergonzoso e inmoral que nos agarremos de la “moral” para deslegitimizar a la candidata de la UNE. Si con esas andamos, si nos ponemos moralistas, bien podríamos quedarnos sin candidatos a presidente y alcalde, sin diputados –obviamente-; sin ministros,(religiosos también), sin gerentes, directores de organizaciones y organismos, en fin… Hablar en términos como esos es peligroso acá y en China y es que como dice la Biblia, "quien esté libre de pecado que tire la primera piedra".
Es evidente que el miedo corroe a la clase política del país, porque claro, con recursos del Estado o como sea, Sandra Torres se ha dado a concocer en los lugares más reconditos del país, ha hecho palpables las promesas rotas de todos los que han gobernado y estratégicamente se ha convertido –contrario a lo que digan las encuestas-, en la favorita para esta contienda electoral.
La posibilidad de que el Partido Patriota, el segundo en las elecciones pasadas, gane ahora, como es costumbre en el país, disminuye y pone en aprietos a su líder al poder ser derrotado por una mujer.
No hay que olvidar que Guatemala es un país machista y lo refleja perfectamente la propuesta de Arzú: él es orden y su esposa es bondad, cualidades adecuadas para el hombre y la mujer según lo marca la costumbre, o al menos eso es lo que parece que les agrada a muchos que jamás criticaron la actitud de sombras de otras primeras damas, pero que señalan la iniciativa, la decisión y el empuje que ha tenido de Colom aún, en estos tres años.
Al final de cuentas, aunque no lo digan, la molestia es que es ella, y si fuera Zury quien tuviera más posibilidades de ganar le pondrían más peros además de señalarla por hija de Ríos Montt, pese a que quizá, y talvez no quizá sino seguramente, sea la persona más preparada para optar a la Presidencia de la República. No puedo olvidar los insultos a la doctora Menchú en la campaña pasada, la descalificación que ha sufrido Nineth Montenegro en muchas ocasiones e incluso los terribles comentarios que se profieren contra Roxana Baldeti. Todos ligados siempre a su vida privada, a sus vínculos familiares, a su condición de mujer, aunque no lo digan con esas palabras.
La Hora 24 de marzo de 2011.
Y es que más que la cuestión legal, el problema es que sea ella, Sandra, la “doña”, la mano dura del actual Gobierno -cuyo partido no representa a la oligarquía, aunque al final de cuentas les lleve la corriente y siga sus ordenes-, la mujer que se salió del molde de las primeras damas, la mujer, así subrayada, con verdaderas posibilidades de acceder al poder.
Así son las cosas, le duela a quien le duela, pero ahora se agarran de la moralidad, los principios y el respeto a la institución del matrimonio para ver si de esa forma nuestra conservadora actitud puede moverse, agitarse y evitar que la postulación de Sandra Torres siga su curso.
Y es que es vergonzoso e inmoral que nos agarremos de la “moral” para deslegitimizar a la candidata de la UNE. Si con esas andamos, si nos ponemos moralistas, bien podríamos quedarnos sin candidatos a presidente y alcalde, sin diputados –obviamente-; sin ministros,(religiosos también), sin gerentes, directores de organizaciones y organismos, en fin… Hablar en términos como esos es peligroso acá y en China y es que como dice la Biblia, "quien esté libre de pecado que tire la primera piedra".
Es evidente que el miedo corroe a la clase política del país, porque claro, con recursos del Estado o como sea, Sandra Torres se ha dado a concocer en los lugares más reconditos del país, ha hecho palpables las promesas rotas de todos los que han gobernado y estratégicamente se ha convertido –contrario a lo que digan las encuestas-, en la favorita para esta contienda electoral.
La posibilidad de que el Partido Patriota, el segundo en las elecciones pasadas, gane ahora, como es costumbre en el país, disminuye y pone en aprietos a su líder al poder ser derrotado por una mujer.
No hay que olvidar que Guatemala es un país machista y lo refleja perfectamente la propuesta de Arzú: él es orden y su esposa es bondad, cualidades adecuadas para el hombre y la mujer según lo marca la costumbre, o al menos eso es lo que parece que les agrada a muchos que jamás criticaron la actitud de sombras de otras primeras damas, pero que señalan la iniciativa, la decisión y el empuje que ha tenido de Colom aún, en estos tres años.
Al final de cuentas, aunque no lo digan, la molestia es que es ella, y si fuera Zury quien tuviera más posibilidades de ganar le pondrían más peros además de señalarla por hija de Ríos Montt, pese a que quizá, y talvez no quizá sino seguramente, sea la persona más preparada para optar a la Presidencia de la República. No puedo olvidar los insultos a la doctora Menchú en la campaña pasada, la descalificación que ha sufrido Nineth Montenegro en muchas ocasiones e incluso los terribles comentarios que se profieren contra Roxana Baldeti. Todos ligados siempre a su vida privada, a sus vínculos familiares, a su condición de mujer, aunque no lo digan con esas palabras.
La Hora 24 de marzo de 2011.
Mientras usted lee esto un infante sufre de violencia
De acuerdo con el monitoreo que realiza La Agencia de Noticias A favor de la Niñez y la Adolescencia, La Nana, del 1 de enero al 7 demarzo, 106 menores de edad han perdido la vida.
De estos, 77 eran varones, comprendidos la mayoría entre los 14 y 17 años de edad y 29 eran mujeres la mayoría entre 12 y 15 años. 68 fallecieron por impacto de bala, sin embargo, muchos de ellos y ellas fueron víctimas previamente de tortura y violaciones sexuales, como Michael Francisco Veliz de 16 años quien fue torturado y baleado en Tierra Nueva.
Muchos otros infantes fallecieron por estar en el lugar incorrecto, como diría el año anterior el Ministro de Gobernación Carlos Menocal, como José David Ramírez Serano de cinco meses quien falleció por una bala perdida en un bus en el mes de febrero.
Nueve menores de edad murieron quemados, quizá los casos más memorables son los de los hermanos Cac que junto a su madre fallecieron por la explosión de la granada en las ruta a Ciudad Quetzal. No obstante, llama la atención la muerte de Eliza Gómez de 14 años quien junto a su madre y su hermana embarazada murió calcinada en Mixco. Y peor aún la muerte de Wendy Azucena Pac de tres meses que murió quemada luego de que su padre en estado de ebriedad dejara caer una candela en la cama donde ella dormía.
Ocho infantes perecieron al ser atropellados en la mayoría de los casos el piloto huyó y es evidente además de la negligencia de los conductores, la de los padres y madres. Cuatro infantes fallecieron ahogados por falta de atención de adultos. Dos menores de edad aparecieron desmembrados y dos más lapidados, el resto de casos varía entre violencia con arma blanca, con bates y estrangulamiento. Lo cierto del caso es que más de un menor de edad muere diariamente en el país por la violencia sin que las autoridades digan o hagan algo al respecto.
El Grupo de Apoyo Mutuo, publicó un informe en el que se evidencia que del presupuesto aprobado para niñez y adolescencia durante 2010 que ascendía Q153.9 millones, solamente fueron ejecutados Q43.1 millones. En el presupuesto aprobado para 2011 la atención a niñez, juventud y adolescencia es más crítica, debido a que el mismo disminuye de Q.153.9 millones a tan solo Q73.2 millones.
Así las cosas, mientras esta columna es leída por usted, en distintos lugares de Guatemala niños, niñas y adolescentes son violentados y seguramente uno de ellos está muriendo por la falta de atención que el Estado les brinda o por la negligencia de una o un adulto.
La Hora, 10 de marzo de 2011
De estos, 77 eran varones, comprendidos la mayoría entre los 14 y 17 años de edad y 29 eran mujeres la mayoría entre 12 y 15 años. 68 fallecieron por impacto de bala, sin embargo, muchos de ellos y ellas fueron víctimas previamente de tortura y violaciones sexuales, como Michael Francisco Veliz de 16 años quien fue torturado y baleado en Tierra Nueva.
Muchos otros infantes fallecieron por estar en el lugar incorrecto, como diría el año anterior el Ministro de Gobernación Carlos Menocal, como José David Ramírez Serano de cinco meses quien falleció por una bala perdida en un bus en el mes de febrero.
Nueve menores de edad murieron quemados, quizá los casos más memorables son los de los hermanos Cac que junto a su madre fallecieron por la explosión de la granada en las ruta a Ciudad Quetzal. No obstante, llama la atención la muerte de Eliza Gómez de 14 años quien junto a su madre y su hermana embarazada murió calcinada en Mixco. Y peor aún la muerte de Wendy Azucena Pac de tres meses que murió quemada luego de que su padre en estado de ebriedad dejara caer una candela en la cama donde ella dormía.
Ocho infantes perecieron al ser atropellados en la mayoría de los casos el piloto huyó y es evidente además de la negligencia de los conductores, la de los padres y madres. Cuatro infantes fallecieron ahogados por falta de atención de adultos. Dos menores de edad aparecieron desmembrados y dos más lapidados, el resto de casos varía entre violencia con arma blanca, con bates y estrangulamiento. Lo cierto del caso es que más de un menor de edad muere diariamente en el país por la violencia sin que las autoridades digan o hagan algo al respecto.
El Grupo de Apoyo Mutuo, publicó un informe en el que se evidencia que del presupuesto aprobado para niñez y adolescencia durante 2010 que ascendía Q153.9 millones, solamente fueron ejecutados Q43.1 millones. En el presupuesto aprobado para 2011 la atención a niñez, juventud y adolescencia es más crítica, debido a que el mismo disminuye de Q.153.9 millones a tan solo Q73.2 millones.
Así las cosas, mientras esta columna es leída por usted, en distintos lugares de Guatemala niños, niñas y adolescentes son violentados y seguramente uno de ellos está muriendo por la falta de atención que el Estado les brinda o por la negligencia de una o un adulto.
La Hora, 10 de marzo de 2011
Cuijes
“Caminan por las calles,
buscando alguna novedad,
para ponerle pies y cola,
y acabar con la tranquilidad.
Se mueven muy quedito,
las orejas como radar,
escuchando lo que no les importa,
para luego irlo a contar.
Se comen a las personas,
como buitres a la carroña,
solo quedan satisfechos,
al soltar toda su ponzoña”.(Ramón Luis)
¡Por Dios!, cómo abundan. Algunos cuidan mujeres de políticos o empresarios, otros maridos de intenciones ligeras. Los hay en el Gobierno, más en este. Ojo al Cristo, viendo quien dice o no dice, o intentó decir. Aparecen donde menos se lo piensa uno: en el bus, disfrazados de chicleros en el centro, de limpiaalgo en dependencias estatales, de meseros (esos no fallan) y por supuesto de profesionales en las oficinas, grandes instituciones y corporaciones. Con la corbata puesta o la falda bien planchada, la sonrisa evidenciando el uso de pasta dental con blanqueador, aprentando la mano (por no decir el beso biblíco de la Santa Cena) y ofreciendo siempre su apoyo, ¡qué mejor retrato!
Escurridizos, viborescos, astutos (indudablemente), pero por supuesto, carentes de talento, está de más decir que también de valores, de ideas y de determinanción. Se enrollan al que parece brillar más y luego se escurren para limpiarle el camino al amo sin importarles para nada vulnerar los derechos y la dignidad de sus antónimos.
Cuijes o también orejas, el calificativo vale y resulta casi lo mismo. Gente empobrecida sin autoestima, carentes de afecto y de decencia. Abundan, se reproducen cual gremlis y forman parte del inventario de los espacios nacionales.
Afirmativos con quien trabajan, adulan, aplauden, pero al voltear el rostro escupen anhelando ser ellos los del “trono”, y mientras trabajan para lograr que el dicho aquel “el que se fue de Sevilla perdió su silla”, se haga realidad.
No puedo evitar repelerlos y tampoco puedo evitar que aparezcan por ahí, que merodeen cerca, que invandan mi espacio y me aturdan la cabeza. Cuijes, culebras, miserables, ligosos cual Smeagol, despreciables. Ellos y quienes los amparan. Quienes basan sus “glorias” en sus chismes, en sus halagos y patrañas.
Migraña.
24 de febrero de 2011.
buscando alguna novedad,
para ponerle pies y cola,
y acabar con la tranquilidad.
Se mueven muy quedito,
las orejas como radar,
escuchando lo que no les importa,
para luego irlo a contar.
Se comen a las personas,
como buitres a la carroña,
solo quedan satisfechos,
al soltar toda su ponzoña”.(Ramón Luis)
¡Por Dios!, cómo abundan. Algunos cuidan mujeres de políticos o empresarios, otros maridos de intenciones ligeras. Los hay en el Gobierno, más en este. Ojo al Cristo, viendo quien dice o no dice, o intentó decir. Aparecen donde menos se lo piensa uno: en el bus, disfrazados de chicleros en el centro, de limpiaalgo en dependencias estatales, de meseros (esos no fallan) y por supuesto de profesionales en las oficinas, grandes instituciones y corporaciones. Con la corbata puesta o la falda bien planchada, la sonrisa evidenciando el uso de pasta dental con blanqueador, aprentando la mano (por no decir el beso biblíco de la Santa Cena) y ofreciendo siempre su apoyo, ¡qué mejor retrato!
Escurridizos, viborescos, astutos (indudablemente), pero por supuesto, carentes de talento, está de más decir que también de valores, de ideas y de determinanción. Se enrollan al que parece brillar más y luego se escurren para limpiarle el camino al amo sin importarles para nada vulnerar los derechos y la dignidad de sus antónimos.
Cuijes o también orejas, el calificativo vale y resulta casi lo mismo. Gente empobrecida sin autoestima, carentes de afecto y de decencia. Abundan, se reproducen cual gremlis y forman parte del inventario de los espacios nacionales.
Afirmativos con quien trabajan, adulan, aplauden, pero al voltear el rostro escupen anhelando ser ellos los del “trono”, y mientras trabajan para lograr que el dicho aquel “el que se fue de Sevilla perdió su silla”, se haga realidad.
No puedo evitar repelerlos y tampoco puedo evitar que aparezcan por ahí, que merodeen cerca, que invandan mi espacio y me aturdan la cabeza. Cuijes, culebras, miserables, ligosos cual Smeagol, despreciables. Ellos y quienes los amparan. Quienes basan sus “glorias” en sus chismes, en sus halagos y patrañas.
Migraña.
24 de febrero de 2011.
miércoles, febrero 16, 2011
Día de la No Violencia hacia la Niñez
Este domingo 13 se conmemora el Día de la No Violencia contra la Niñez, algo que nuestra sociedad parece no concebir, porque diariamente mueren por causas violentas al menos dos infantes. El dato es abrumador y consterna ver que muchas de esas muertes van precedidas de señales de tortura y abusos sexuales.
El caso más reciente de la adolescente de 16 años desmebrada nos muestra la saña y vileza con la que los asesinos actúan y, claro, la gran tranquilidad con la que realizan sus fechorías dada la impunidad que reina en el país.
Durante 2010 más de 535 menores de edad murieron por la violencia en el país, un buen porcentaje de los jóvenes asesinados fueron hallados atados de pies y manos, muchos aparecieron con el tiro de gracia y el 98 por ciento de las niñas y adolescentes fueron violadas.
Por otro lado están todos los demás actos que constituyen violencia: maltrato (físico, verbal, psicológico y sexual), tanto en las escuelas como en los propios hogares de los niños y niñas; la trata y explotación sexual y la explotación laboral de pequeños incluso de menos de seis años de edad, esto por citar algunas de las muchas maneras en la que los derechos de los niños y niñas son violentados.
Por otro lado, está la carencia de servicios de salud y servicios educativos adecuados, obligación del Estado, que desde hace mucho ha sido una violación constante a los derechos de la niñez ratificados por Guatemala en 1989.
Así que, quizá esta efeméride es oportuna para recordarles a las autoridades que tienen la obligación de respetar los convenios ratificados y todas las leyes aprobadas por el Congreso de la República, especialmente en este caso la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia. Una ley que tiene un nombre que puede provocar risa o llanto, porque si en el país no se le brinda a la niñez protección, el añadido de integral es una burla que no tiene perdón, cuando se obvia su existencia y se vulnera lo que ahí se establece.
Lo cierto del caso es que tanto las autoridades como las empresas (valiéndonos del moderno término de responsabilidad social), las organizaciones no gubernamentales y la sociedad en general tenemos que hacer algo para que esta ola de violencia pare, ahí sí que como dice la campaña de Unicef, nos toca a todos hacer algo. Tal vez un punto de partida sea ser más responsables con nuestros hijos e hijas, denunciar todo acto de violencia hacia la infancia y exigir a las autoridades a través de cartas de lectores, marchas y los distintos espacios de expresión que existen que cumplan con su trabajo, que utilicen adecuadamente nuestros impuestos y que respondan a todas esas promesas de campaña. Por cierto, es también oportuno empezar a plantearles todo esto a las y los candidatos a elección de cargos públicos.
Jueves 10 de febrero de 2011.
El caso más reciente de la adolescente de 16 años desmebrada nos muestra la saña y vileza con la que los asesinos actúan y, claro, la gran tranquilidad con la que realizan sus fechorías dada la impunidad que reina en el país.
Durante 2010 más de 535 menores de edad murieron por la violencia en el país, un buen porcentaje de los jóvenes asesinados fueron hallados atados de pies y manos, muchos aparecieron con el tiro de gracia y el 98 por ciento de las niñas y adolescentes fueron violadas.
Por otro lado están todos los demás actos que constituyen violencia: maltrato (físico, verbal, psicológico y sexual), tanto en las escuelas como en los propios hogares de los niños y niñas; la trata y explotación sexual y la explotación laboral de pequeños incluso de menos de seis años de edad, esto por citar algunas de las muchas maneras en la que los derechos de los niños y niñas son violentados.
Por otro lado, está la carencia de servicios de salud y servicios educativos adecuados, obligación del Estado, que desde hace mucho ha sido una violación constante a los derechos de la niñez ratificados por Guatemala en 1989.
Así que, quizá esta efeméride es oportuna para recordarles a las autoridades que tienen la obligación de respetar los convenios ratificados y todas las leyes aprobadas por el Congreso de la República, especialmente en este caso la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia. Una ley que tiene un nombre que puede provocar risa o llanto, porque si en el país no se le brinda a la niñez protección, el añadido de integral es una burla que no tiene perdón, cuando se obvia su existencia y se vulnera lo que ahí se establece.
Lo cierto del caso es que tanto las autoridades como las empresas (valiéndonos del moderno término de responsabilidad social), las organizaciones no gubernamentales y la sociedad en general tenemos que hacer algo para que esta ola de violencia pare, ahí sí que como dice la campaña de Unicef, nos toca a todos hacer algo. Tal vez un punto de partida sea ser más responsables con nuestros hijos e hijas, denunciar todo acto de violencia hacia la infancia y exigir a las autoridades a través de cartas de lectores, marchas y los distintos espacios de expresión que existen que cumplan con su trabajo, que utilicen adecuadamente nuestros impuestos y que respondan a todas esas promesas de campaña. Por cierto, es también oportuno empezar a plantearles todo esto a las y los candidatos a elección de cargos públicos.
Jueves 10 de febrero de 2011.
Lugar común en la actualidad guatemalteca
Hay días en que nada sale bien o nada sabe bien. Así se sentía Matilde esa mañana, cansada, pero con un peso mucho más fuerte que el que el trajín diario provoca, fastidiada quizá, un poco angustiada tal vez, entristecida, al borde de la depresión y sin saber por qué. Sin tener claro un motivo, una razón, algo certero que la molestara.
Todo empezó antes de que la luna partiera, los sueños --a veces pesadillas-- vinieron a perturbar su mente con imágenes desconocidas a ratos y por momentos con rostros sobrepuestos que intentaban robarle esa tranquilidad que el estar arropada y en casa le inyectaban.
El despertador sonó esta vez como un bálsamo y el agua tibia --fría jamás-- espabiló un poco esas ideas que no se iban del todo y es que quizá había algo más que aún no descifraba, se lo decía su instinto, su inseguridad maquillada de mujer independiente, había algo, palpitos que les dicen que junto a los sueños intranquilizaba.
Esa mañana todos los sucesos apoyaban esa sensación de molestia. Todos los semáforos en rojo, los vendedores de tarjetas para el celular ausentes, los parqueos copados en su área de trabajo, el café ácido y esa reunión de trabajo larguísima e irrelevante.
El escritorio estaba copado de papeles y el resto de personal de la oficina brillaba por su ausencia. Más tarde el almuerzo le regaló un pelo --no en la sopa, pero si en el arroz--.
Y aquella punzada seguía ahí atormentándola, confundiéndola por querer relacionar los sueños nocturnos con la realidad. Matilde no podía concentrarse, todo parecía espantoso esa tarde acalorada y lluviosa, vaya contraste.
No podía más, tomó su bolso y enfiló hacia el estacionamiento pensando en buscar un café decente, un lugar acogedor y regalarle tiempo al libro que llevaba en el baúl desde hace más de un mes esperando que sus dedos acariciaran sus hojas.
Mientras buscaba en ese lugar indómito --llamado por algunos, cartera-- las llaves de su auto, sintió una pequeña punzada en la espalda. Una voz le dijo: silencio, tranquila, entrá en el carro del otro lado y no intentés nada tonto porque no vas a poder contarle esto a tus nietos.
Horas más tarde despojada ya del auto y el bolso, y claro sin ese libro que acariciar, caminó con el pulso exaltado hacia esa tienda con rótulo de Alka-Seltzer, para prestar un teléfono sin recordar siquiera el número que debía marcar. Y gracias a esa voz con una historia que narrar a sus hijos, nietos, vecinos... un cuento como muchos, miles, un lugar (hecho) común en la actualidad nacional.
4 de febrero de 2011.
Todo empezó antes de que la luna partiera, los sueños --a veces pesadillas-- vinieron a perturbar su mente con imágenes desconocidas a ratos y por momentos con rostros sobrepuestos que intentaban robarle esa tranquilidad que el estar arropada y en casa le inyectaban.
El despertador sonó esta vez como un bálsamo y el agua tibia --fría jamás-- espabiló un poco esas ideas que no se iban del todo y es que quizá había algo más que aún no descifraba, se lo decía su instinto, su inseguridad maquillada de mujer independiente, había algo, palpitos que les dicen que junto a los sueños intranquilizaba.
Esa mañana todos los sucesos apoyaban esa sensación de molestia. Todos los semáforos en rojo, los vendedores de tarjetas para el celular ausentes, los parqueos copados en su área de trabajo, el café ácido y esa reunión de trabajo larguísima e irrelevante.
El escritorio estaba copado de papeles y el resto de personal de la oficina brillaba por su ausencia. Más tarde el almuerzo le regaló un pelo --no en la sopa, pero si en el arroz--.
Y aquella punzada seguía ahí atormentándola, confundiéndola por querer relacionar los sueños nocturnos con la realidad. Matilde no podía concentrarse, todo parecía espantoso esa tarde acalorada y lluviosa, vaya contraste.
No podía más, tomó su bolso y enfiló hacia el estacionamiento pensando en buscar un café decente, un lugar acogedor y regalarle tiempo al libro que llevaba en el baúl desde hace más de un mes esperando que sus dedos acariciaran sus hojas.
Mientras buscaba en ese lugar indómito --llamado por algunos, cartera-- las llaves de su auto, sintió una pequeña punzada en la espalda. Una voz le dijo: silencio, tranquila, entrá en el carro del otro lado y no intentés nada tonto porque no vas a poder contarle esto a tus nietos.
Horas más tarde despojada ya del auto y el bolso, y claro sin ese libro que acariciar, caminó con el pulso exaltado hacia esa tienda con rótulo de Alka-Seltzer, para prestar un teléfono sin recordar siquiera el número que debía marcar. Y gracias a esa voz con una historia que narrar a sus hijos, nietos, vecinos... un cuento como muchos, miles, un lugar (hecho) común en la actualidad nacional.
4 de febrero de 2011.
Paciencia
Hoy mientras conducía mi auto de la casa al trabajo en la radio reportaban un incidente armado en la Calzada Mateo Flores y pedían a quienes transitan por ahí... paciencia.
Un día antes, en las mismas circunstancias, Dalia Santos, vocera de la Policía de Tránsito de Boca del Monte informaba sobre el asesinato de un piloto de buses en esa área y solicitaba a quienes por ahí circulan o bien utilizan ese medio de transporte... paciencia.
Hace unos días fui en busca del boleto de ornato, -nombre que para empezar no tiene lógica, porque no veo adornada (al menos limpia e iluminada) la zona que habito-, la cola era larga, aunque no tanta como la cara de la empleada que de muy mala gana atendía la ventanilla en la que yo pagaba y que para colmo contestó el celular y me dejó un buen rato esperando, mientras yo pensaba... paciencia.
Buscando unas yardas de tela en una tienda supuestamente de prestigio, tuve que esperar más de 10 minutos para que me indicaran que debía de tomar un número en la entrada, cosa que era imposible saber, ya que el policía de seguridad privada del lugar estaba recostado sobre el dispensador. Luego de eso, vi las agujas del reloj correr hasta que la dependiente tuvo a bien atenderme, -si es que lo que hizo puede definirse como tal-, y de muy mala gana decirme que no podía bajar el rollo de tela que me interesaba porque pesaba mucho y que mejor me fuera a la sucursal del bulevar Los Próceres. Rumiando mi enojo salí pensando en esa frase del radio... paciencia.
Salgo a la calle y la contaminación visual me enferma, no me importa si Arzú es orden o que Suger sea diferente, me desagrada el rostro de Sinibaldi hablando de una ciudad segura, -jaja-, y humana, -por favor-. No sé por qué González dice que ahora es cuando y si Baldizón puede o no. Me abruma tanto color chillante colgando en mi camino -y eso que en la ciudad no puedo quejarme tanto por los árboles y piedras-, al menos el hijo de Otto Pérez desapareció de mi espacio diario pidiéndole a Mixco que hable. Pero como con todo lo demás no puedo hacer nada, no me queda otra que tener... paciencia. Si desarrollar esa capacidad de soportar con resignación ofensas, abusos, improperios y cinismo, aunque creo que la mayoría de guatemaltecos tenemos un gen con esa habilidad incorporado.
Jueves 27 de enero de 2011.
Un día antes, en las mismas circunstancias, Dalia Santos, vocera de la Policía de Tránsito de Boca del Monte informaba sobre el asesinato de un piloto de buses en esa área y solicitaba a quienes por ahí circulan o bien utilizan ese medio de transporte... paciencia.
Hace unos días fui en busca del boleto de ornato, -nombre que para empezar no tiene lógica, porque no veo adornada (al menos limpia e iluminada) la zona que habito-, la cola era larga, aunque no tanta como la cara de la empleada que de muy mala gana atendía la ventanilla en la que yo pagaba y que para colmo contestó el celular y me dejó un buen rato esperando, mientras yo pensaba... paciencia.
Buscando unas yardas de tela en una tienda supuestamente de prestigio, tuve que esperar más de 10 minutos para que me indicaran que debía de tomar un número en la entrada, cosa que era imposible saber, ya que el policía de seguridad privada del lugar estaba recostado sobre el dispensador. Luego de eso, vi las agujas del reloj correr hasta que la dependiente tuvo a bien atenderme, -si es que lo que hizo puede definirse como tal-, y de muy mala gana decirme que no podía bajar el rollo de tela que me interesaba porque pesaba mucho y que mejor me fuera a la sucursal del bulevar Los Próceres. Rumiando mi enojo salí pensando en esa frase del radio... paciencia.
Salgo a la calle y la contaminación visual me enferma, no me importa si Arzú es orden o que Suger sea diferente, me desagrada el rostro de Sinibaldi hablando de una ciudad segura, -jaja-, y humana, -por favor-. No sé por qué González dice que ahora es cuando y si Baldizón puede o no. Me abruma tanto color chillante colgando en mi camino -y eso que en la ciudad no puedo quejarme tanto por los árboles y piedras-, al menos el hijo de Otto Pérez desapareció de mi espacio diario pidiéndole a Mixco que hable. Pero como con todo lo demás no puedo hacer nada, no me queda otra que tener... paciencia. Si desarrollar esa capacidad de soportar con resignación ofensas, abusos, improperios y cinismo, aunque creo que la mayoría de guatemaltecos tenemos un gen con esa habilidad incorporado.
Jueves 27 de enero de 2011.
Redes de apoyo
Desde hace ya algunos años Gregorio Cuyuch ha desarrollado su creatividad, extendido sus funciones y ayudado a hacer realidad los sueños de muchos niños y niñas. Don Gregorio, como le llamo, ha organizado un proyecto para conseguir becas para estudiantes del área Ixhil. De esta cuenta el año pasado 55 niños y niñas pudieron acceder al sistema educativo, gracias al apoyo de guatemaltecas y guatemaltecos conscientes de que el desarrollo del país es una tarea compartida.
El proyecto está diseñado para ayudar de varias formas a estos infantes ixhiles. La primera, es un aporte mensual (de enero a noviembre) de Q150.00 que puede depositarse en la cuenta de Banrural número 3052042753 a nombre de: Beca estudiantil Ixil kichè. Con este dinero se paga el salario de los maestros que imparten clases en Santa Clara Chajul. Y es que de todos es sabido, que muchos de los maestros y maestras asignados a lugares tan remotos, -porque nunca pueden dar una plaza pensando en la cercanía-, asisten una o dos veces por semana e imparten de tres hasta seis grados a la vez, lo que obviamente redunda en una educación raquítica e insipiente.
Pero como no sólo los niños y niñas de Santa Clara asisten a la escuela, sino que también deben de movilizarse de cantones y caseríos "cercanos", -por decirlo de alguna forma, por ejemplo los estudiantes de Xecoyeu deben viajar cuatro horas, los de Mirador, Nuevo Amajchel, Antiguo Amajchel, Bella Vista, Pal y San Antonio Uspantán, si quisieran hacer el recorrido caminando se tardarían aproximadamente día y medio-, para colaborar con ellos existe otra modalidad de apoyo de Q100, como beca parcial de transporte.
Otra manera de apoyar es becando, por la misma cantidad, que a los niños y niñas, a las y los adolescentes del área para asistir a la Telesecundaria que luego de 10 años de lucha fue abierta en Santa Clara Chajul. Vale decir que para lograrlo, don Gregorio y la Comunidad debieron vencer varias barreras: no tenían luz, así que consiguieron paneles solares, construyeron el local e hicieron todas las gestiones ministeriales (incluso, haciendo llamados a través de los medios de comunicación). Una Telesecundaria se caracteriza por apoyarse de un solo docente por cada grado, responsable del proceso educativo en todas las asignaturas, pero las limitaciones con las que cuentan aún son grandes y solo han podido tener dos maestros para tres grados y necesitan poder pagarle a un maestro todo el año, para poder cubrir un salón más.
Este esfuerzo ha dado ya grandes frutos, en 2010, 15 alumnos terminaron su tercero básico y ahora empiezan a estudiar en Nebaj magisterio y enfermería.
Así que si quiere y puede apoyar a uno de estos niños, comuníquese con don Gregorio a los números 51566993 y 40621514, y cuéntele a quien pueda de este proyecto para que pueda ser realidad.
21 de enero de 2011.
El proyecto está diseñado para ayudar de varias formas a estos infantes ixhiles. La primera, es un aporte mensual (de enero a noviembre) de Q150.00 que puede depositarse en la cuenta de Banrural número 3052042753 a nombre de: Beca estudiantil Ixil kichè. Con este dinero se paga el salario de los maestros que imparten clases en Santa Clara Chajul. Y es que de todos es sabido, que muchos de los maestros y maestras asignados a lugares tan remotos, -porque nunca pueden dar una plaza pensando en la cercanía-, asisten una o dos veces por semana e imparten de tres hasta seis grados a la vez, lo que obviamente redunda en una educación raquítica e insipiente.
Pero como no sólo los niños y niñas de Santa Clara asisten a la escuela, sino que también deben de movilizarse de cantones y caseríos "cercanos", -por decirlo de alguna forma, por ejemplo los estudiantes de Xecoyeu deben viajar cuatro horas, los de Mirador, Nuevo Amajchel, Antiguo Amajchel, Bella Vista, Pal y San Antonio Uspantán, si quisieran hacer el recorrido caminando se tardarían aproximadamente día y medio-, para colaborar con ellos existe otra modalidad de apoyo de Q100, como beca parcial de transporte.
Otra manera de apoyar es becando, por la misma cantidad, que a los niños y niñas, a las y los adolescentes del área para asistir a la Telesecundaria que luego de 10 años de lucha fue abierta en Santa Clara Chajul. Vale decir que para lograrlo, don Gregorio y la Comunidad debieron vencer varias barreras: no tenían luz, así que consiguieron paneles solares, construyeron el local e hicieron todas las gestiones ministeriales (incluso, haciendo llamados a través de los medios de comunicación). Una Telesecundaria se caracteriza por apoyarse de un solo docente por cada grado, responsable del proceso educativo en todas las asignaturas, pero las limitaciones con las que cuentan aún son grandes y solo han podido tener dos maestros para tres grados y necesitan poder pagarle a un maestro todo el año, para poder cubrir un salón más.
Este esfuerzo ha dado ya grandes frutos, en 2010, 15 alumnos terminaron su tercero básico y ahora empiezan a estudiar en Nebaj magisterio y enfermería.
Así que si quiere y puede apoyar a uno de estos niños, comuníquese con don Gregorio a los números 51566993 y 40621514, y cuéntele a quien pueda de este proyecto para que pueda ser realidad.
21 de enero de 2011.
Policías de la moral
Qué risa. A falta de buenas ideas o de voluntad y honradez para desempeñar bien sus cargos y ejecutar programas adecuados para mejorar la calidad educativa en el país, las autoridades del Ministerio de Educación han "prohibido" que las y los adolescentes se enamoren. Las disposiciones que los funcionarios guatemaltecos anuncian son casi siempre de esta envergadura, es decir, tontas.
Yo me pregunto, ¿por qué mejor no trabajan para desarrollar un buen programa de educación sexual en las escuelas y colegios y lo implementan?, eso sería más lógico y quizá así se evitaría que muchas mujeres abandonaran a sus hijos a unas horas o meses de nacidos como se ha visto en todos los medios de comunicación en la primera semana del año.
En Guatemala, el índice de embarazo adolescente es alarmante y sin embargo, la palabra "sexo" sigue siendo tabú, inapropiada, sinónimo de pecado. Que eso es cosa de la familia dice la Iglesia y la cartera de Educación y sí, pero ¿cuántos adolescentes tienen una "familia"?, ¿cuántos cuentan con padres y madres que pueden hablar apropiadamente sobre el tema?, porque jamás les explicaron la sexualidad de una forma natural, ¿cuántos no descubren desde los primeros años de vida toda esta temática a través de la televisión y de una manera incorrecta?
Por qué prohibir enamorarse, como si los sentimientos fueran algo que puede controlarse, por qué no mejor orientar a los jóvenes, educar, quitarse esa mojigatería y cumplir con el papel de maestros adecuadamente.
Cómo piensan controlar este tipo de situaciones, cuando no han podido evitar el tráfico de drogas, el consumo de alcohol y la violencia en las aulas. Cómo piensan cumplir con esa misión de celadores, cuando en muchas escuelas las y los maestros aparecen tan sólo una vez por semana, o tienen salones con más de 70 estudiantes. No se ha logrado aún evitar que algunos docentes abusen de las y los alumnos, no se ha logrado que la asistencia de las y los estudiantes a las aulas sea constante.
¿Qué van hacer con las estudiantes que ya son madres?, ¿van a prohibirles hablar con sus compañeros para que su experiencia no trascienda? Antes de tratar de proteger la moral de las y los jóvenes, deberían de garantizar la educación para todos y utilizar adecuadamente los recursos para ello. Por cierto, ya que están juzgando a ex presidentes y funcionarios por manejo inadecuado de los dineros del Estado, ¿cuándo van a procesar al ex presidente Berger y su gabinete por el desvío de fondos de Educación a la construcción del aeropuerto, que por cierto no han terminado?
Jueves 13 de enero de 2011.
Yo me pregunto, ¿por qué mejor no trabajan para desarrollar un buen programa de educación sexual en las escuelas y colegios y lo implementan?, eso sería más lógico y quizá así se evitaría que muchas mujeres abandonaran a sus hijos a unas horas o meses de nacidos como se ha visto en todos los medios de comunicación en la primera semana del año.
En Guatemala, el índice de embarazo adolescente es alarmante y sin embargo, la palabra "sexo" sigue siendo tabú, inapropiada, sinónimo de pecado. Que eso es cosa de la familia dice la Iglesia y la cartera de Educación y sí, pero ¿cuántos adolescentes tienen una "familia"?, ¿cuántos cuentan con padres y madres que pueden hablar apropiadamente sobre el tema?, porque jamás les explicaron la sexualidad de una forma natural, ¿cuántos no descubren desde los primeros años de vida toda esta temática a través de la televisión y de una manera incorrecta?
Por qué prohibir enamorarse, como si los sentimientos fueran algo que puede controlarse, por qué no mejor orientar a los jóvenes, educar, quitarse esa mojigatería y cumplir con el papel de maestros adecuadamente.
Cómo piensan controlar este tipo de situaciones, cuando no han podido evitar el tráfico de drogas, el consumo de alcohol y la violencia en las aulas. Cómo piensan cumplir con esa misión de celadores, cuando en muchas escuelas las y los maestros aparecen tan sólo una vez por semana, o tienen salones con más de 70 estudiantes. No se ha logrado aún evitar que algunos docentes abusen de las y los alumnos, no se ha logrado que la asistencia de las y los estudiantes a las aulas sea constante.
¿Qué van hacer con las estudiantes que ya son madres?, ¿van a prohibirles hablar con sus compañeros para que su experiencia no trascienda? Antes de tratar de proteger la moral de las y los jóvenes, deberían de garantizar la educación para todos y utilizar adecuadamente los recursos para ello. Por cierto, ya que están juzgando a ex presidentes y funcionarios por manejo inadecuado de los dineros del Estado, ¿cuándo van a procesar al ex presidente Berger y su gabinete por el desvío de fondos de Educación a la construcción del aeropuerto, que por cierto no han terminado?
Jueves 13 de enero de 2011.
Perquín
En las montañas de Morazán, en el Oriente de El Salvador se encuentra el municipio de Perquín. Había escuchado hablar de ese lugar, de lo ocurrido durante la guerra y del Museo de la Revolución que allí se halla y aprovechando mis vacaciones en el vecino país, fui hacia allá para conocer.
El municipio estuvo en lo que se llamó la Zona Roja del control guerrillero de El Salvador durante el conflicto armado, seguramente por ello alberga este museo, fundado por Rolando Cáceres o Comandante Mario como un homenaje a los héroes y mártires de la guerra.
Luego de pagar un dólar y veinte centavos para ingresar, aparecen ante mí imágenes de hombres y mujeres que murieron peleando por la libertad de su país, entre ellas por supuesto la foto de Farabundo Martí.
Notas de periódicos que relatan lo que ocurría, las masacres, los abusos cometidos contra el pueblo, afiches (muchos de ellos en alemán) en donde se plasma la ideología de las y los revolucionarios salvadoreños y hago énfasis en el género, porque una de las cosas que más me llamó la atención fue la presencia de la mujer en todo el conflicto, a diferencia de acá, que en contadas excepciones se hace referencia a las mujeres como protagonistas; allá tienen un lugar preponderante en todo lo que se encuentra en cada una de las salas, principalmente en la que simula ser una cabina de la Radio Venceremos.
Muchas armas utilizadas durante la guerra, una computadora portátil (antiquísima) y una televisión de bolsillo, para saber sobre lo que estaba ocurriendo y ver los sábados a Cantinflas como reza el letrero que la acompaña, son algunas de las cosas que pueden observarse.
Pero quizá lo más impactante, es el enorme agujero que dejó la explosión de una bomba de 500 libras que lanzó el Ejército durante la guerra y el campamento guerrillero que se encuentra a unos cuantos pasos, en donde se puede ingresar a un tatu (agujeros dentro de la tierra donde se escondían los guerrilleros), caminar por un puente de hamaca, ver las improvisadas clínicas y de nuevo escuchar en todo momento las transmisiones de la Radio Venceremos animando a quienes luchaban para seguir adelante. Al salir de allí no pude dejar de pensar en Roque Dalton, por cierto el poema de amor que escribió también tapiza un pedazo de pared del museo; en Claribel Alegría, en Miguel Mármol y claro pensar en mi país, en su guerra, en tanta destrucción y tanta lucha por una vida digna. Ojalá en Guatemala hicieran algo similar, y se rindiera homenaje a nuestros héroes y mártires que los hubo por supuesto, ojalá nos sintiéramos más orgullosos de haber tenido hombres y mujeres valientes y que los más jóvenes valoraran todo eso.
7 de enero de 2011.
El municipio estuvo en lo que se llamó la Zona Roja del control guerrillero de El Salvador durante el conflicto armado, seguramente por ello alberga este museo, fundado por Rolando Cáceres o Comandante Mario como un homenaje a los héroes y mártires de la guerra.
Luego de pagar un dólar y veinte centavos para ingresar, aparecen ante mí imágenes de hombres y mujeres que murieron peleando por la libertad de su país, entre ellas por supuesto la foto de Farabundo Martí.
Notas de periódicos que relatan lo que ocurría, las masacres, los abusos cometidos contra el pueblo, afiches (muchos de ellos en alemán) en donde se plasma la ideología de las y los revolucionarios salvadoreños y hago énfasis en el género, porque una de las cosas que más me llamó la atención fue la presencia de la mujer en todo el conflicto, a diferencia de acá, que en contadas excepciones se hace referencia a las mujeres como protagonistas; allá tienen un lugar preponderante en todo lo que se encuentra en cada una de las salas, principalmente en la que simula ser una cabina de la Radio Venceremos.
Muchas armas utilizadas durante la guerra, una computadora portátil (antiquísima) y una televisión de bolsillo, para saber sobre lo que estaba ocurriendo y ver los sábados a Cantinflas como reza el letrero que la acompaña, son algunas de las cosas que pueden observarse.
Pero quizá lo más impactante, es el enorme agujero que dejó la explosión de una bomba de 500 libras que lanzó el Ejército durante la guerra y el campamento guerrillero que se encuentra a unos cuantos pasos, en donde se puede ingresar a un tatu (agujeros dentro de la tierra donde se escondían los guerrilleros), caminar por un puente de hamaca, ver las improvisadas clínicas y de nuevo escuchar en todo momento las transmisiones de la Radio Venceremos animando a quienes luchaban para seguir adelante. Al salir de allí no pude dejar de pensar en Roque Dalton, por cierto el poema de amor que escribió también tapiza un pedazo de pared del museo; en Claribel Alegría, en Miguel Mármol y claro pensar en mi país, en su guerra, en tanta destrucción y tanta lucha por una vida digna. Ojalá en Guatemala hicieran algo similar, y se rindiera homenaje a nuestros héroes y mártires que los hubo por supuesto, ojalá nos sintiéramos más orgullosos de haber tenido hombres y mujeres valientes y que los más jóvenes valoraran todo eso.
7 de enero de 2011.
Trifinio
28 de diciembre, el Día de los Santos Inocentes pasó desapercibido y antes de que el despertador sonara, Inés despertó para recordarnos que estábamos vivos.
La luz del sol apenas se vislumbraba y ya San Pedro Nonualco, Guadalupe y Verapaz se iban perdiendo. El sueño nos venció y fue hasta en Apopa que el hambre nos trajo de nuevo a la realidad.
Morfeo nos venció de nuevo y en La Palma empezamos a disfrutar del paisaje. Las sonrisas y el afecto de las personas de Citalá llenó nuestros rostros de color y nos cargamos de energía para cruzar tres países en menos de una hora. Luego de los trámites aduaneros nos encontrábamos en Nueva Ocotepeque y minutos después en la tierra del Cristo Negro.
Qué increíble, tantos años de vida, de jactarme de mi chapinidad y no había visitado su santuario. Me conmovió. Soy una persona que suele afectarse rápidamente, pero la maternidad ha puesto más sensibles todas mis acciones. Sólo ver ese templo inmenso, blanco, imponente y la devoción de las personas que lo visitan erizó mi cuerpo. Mientras esperaba en la cola para llegar a los pies del Señor de Esquipulas hice un listado de peticiones. Ansiaba llegar hacia el altar y pedir, me tranquilizaba la idea de hacerlo.
Terminados los ruegos, vinieron los dulces de coco, las velas, los souvenirs (sombreritos readornados que un tiempo me parecieron kitsch y hoy me sabían lo más dulce del mundo). El calor se intensificaba, lo notaba más que en mí en el salpullido en las mejillas de Inés.
Subimos al carro y emprendimos de nuevo el viaje hacia Citalá, no sin antes probar unas baleadas en tierra hondureña. La noche se impuso. Los comentarios en el automóvil cesaron.
Faltan dos días para que termine el año y no ha habido un recuento de momentos, ni propósitos que no cumpliré dentro del inventario de mis pensamientos.
El silencio me hace cavilar y me doy cuenta de que recibí mucho, muchísimo y que luego de peregrinar hacia un lugar tan especial me faltó humildad y gratitud. Llegue a pedir, a demandar bendiciones y mi mente no pudo detenerse un instante para que mi corazón dijera gracias. Con los ojos aguados, lejos ya de Guatemala, con una pantalla tapizada de letras, tengo un solo pensamiento (pensamiento y sentimiento unidos): gracias, muchas gracias. Amén.
Jueves 30 de diciembre de 2010.
La luz del sol apenas se vislumbraba y ya San Pedro Nonualco, Guadalupe y Verapaz se iban perdiendo. El sueño nos venció y fue hasta en Apopa que el hambre nos trajo de nuevo a la realidad.
Morfeo nos venció de nuevo y en La Palma empezamos a disfrutar del paisaje. Las sonrisas y el afecto de las personas de Citalá llenó nuestros rostros de color y nos cargamos de energía para cruzar tres países en menos de una hora. Luego de los trámites aduaneros nos encontrábamos en Nueva Ocotepeque y minutos después en la tierra del Cristo Negro.
Qué increíble, tantos años de vida, de jactarme de mi chapinidad y no había visitado su santuario. Me conmovió. Soy una persona que suele afectarse rápidamente, pero la maternidad ha puesto más sensibles todas mis acciones. Sólo ver ese templo inmenso, blanco, imponente y la devoción de las personas que lo visitan erizó mi cuerpo. Mientras esperaba en la cola para llegar a los pies del Señor de Esquipulas hice un listado de peticiones. Ansiaba llegar hacia el altar y pedir, me tranquilizaba la idea de hacerlo.
Terminados los ruegos, vinieron los dulces de coco, las velas, los souvenirs (sombreritos readornados que un tiempo me parecieron kitsch y hoy me sabían lo más dulce del mundo). El calor se intensificaba, lo notaba más que en mí en el salpullido en las mejillas de Inés.
Subimos al carro y emprendimos de nuevo el viaje hacia Citalá, no sin antes probar unas baleadas en tierra hondureña. La noche se impuso. Los comentarios en el automóvil cesaron.
Faltan dos días para que termine el año y no ha habido un recuento de momentos, ni propósitos que no cumpliré dentro del inventario de mis pensamientos.
El silencio me hace cavilar y me doy cuenta de que recibí mucho, muchísimo y que luego de peregrinar hacia un lugar tan especial me faltó humildad y gratitud. Llegue a pedir, a demandar bendiciones y mi mente no pudo detenerse un instante para que mi corazón dijera gracias. Con los ojos aguados, lejos ya de Guatemala, con una pantalla tapizada de letras, tengo un solo pensamiento (pensamiento y sentimiento unidos): gracias, muchas gracias. Amén.
Jueves 30 de diciembre de 2010.
Nochebuena
Vino antes. Veintenas de niños y niñas esperaban a que la piñata de Santa Claus descendiera un poco. Ese regordete vestido de rojo pendía de lo alto de un lazo frente a la Municipalidad de San Pedro Nonualco en la Paz, El Salvador. Dentro de la casa edil corrían otros infantes emocionados. Celebraban el 19 de diciembre por la tarde, la Nochebuena.
Lo habían planificado desde hacía tiempo y luego un día antes habían empezado a visitar cada barrio llevando piñatas, dulces y regalos. Esta tarde los niños y niñas de El Centro, Concepción y San José celebraban entre risas y empujones una fiesta que ya es tradición en este municipio. Después de Santa Claus, vinieron Dora la Exploradora, Winie Poo y Hello Kity a recibir palazos.
Un Santa Claus Sampedrano (Alex Gutiérrez) y la niña (expresión salvadoreña para referirse a una señora) Ana María, corazón de esta celebración, veían que cada niño tuviera la oportunidad de pasar y cuidaban de que los más pequeños no fueran a lastimarse.
Don Sergio, el alcalde, se dirigió a los niños y niñas para saludarlos y luego uno por uno, se ordenó en la fila del barrio en que viven para recibir el presente.
Sus sonrisas brillaban, mientras muñecas, mueblecitos y carritos de cuerda salían de las bolsas. Inés también recibió un juguete. Su primera Nochebuena se adelantó unos días enmarcada en un ambiente solidario, festivo y organizado. No pude dejar de imaginarla con tres años más empuñando el palo para atizarle una zurra a un muñeco de papel de china.
La fiesta continuó en las calles, los pequeños estrenaban su regalo. Yo también seguí festejando con unos buñuelos de yuca y miel de plátano con un vaso de chilate (atol de maíz tostado), donde la niña Amalia.
Faltaba aún la semita pacha, el pan alemán y más pupusas y chichiví (una bebida de piña). Muchos días de celebración de la vida junto a una nueva vida rodeada de amor y mimos. Una Nochebuena alargada, acompañada, distinta a las de otros años. Unas noches buenas especiales.
Jueves 23 de diciembre de 2010.
Lo habían planificado desde hacía tiempo y luego un día antes habían empezado a visitar cada barrio llevando piñatas, dulces y regalos. Esta tarde los niños y niñas de El Centro, Concepción y San José celebraban entre risas y empujones una fiesta que ya es tradición en este municipio. Después de Santa Claus, vinieron Dora la Exploradora, Winie Poo y Hello Kity a recibir palazos.
Un Santa Claus Sampedrano (Alex Gutiérrez) y la niña (expresión salvadoreña para referirse a una señora) Ana María, corazón de esta celebración, veían que cada niño tuviera la oportunidad de pasar y cuidaban de que los más pequeños no fueran a lastimarse.
Don Sergio, el alcalde, se dirigió a los niños y niñas para saludarlos y luego uno por uno, se ordenó en la fila del barrio en que viven para recibir el presente.
Sus sonrisas brillaban, mientras muñecas, mueblecitos y carritos de cuerda salían de las bolsas. Inés también recibió un juguete. Su primera Nochebuena se adelantó unos días enmarcada en un ambiente solidario, festivo y organizado. No pude dejar de imaginarla con tres años más empuñando el palo para atizarle una zurra a un muñeco de papel de china.
La fiesta continuó en las calles, los pequeños estrenaban su regalo. Yo también seguí festejando con unos buñuelos de yuca y miel de plátano con un vaso de chilate (atol de maíz tostado), donde la niña Amalia.
Faltaba aún la semita pacha, el pan alemán y más pupusas y chichiví (una bebida de piña). Muchos días de celebración de la vida junto a una nueva vida rodeada de amor y mimos. Una Nochebuena alargada, acompañada, distinta a las de otros años. Unas noches buenas especiales.
Jueves 23 de diciembre de 2010.
Ángel
Lleva en la cabeza un gorrito de Santa Claus algo percudido, un suéter raído y unos zapatos con ventilación incorporada. En las manos y brazos cuelgan tiras de dulces, diademas con cuernos de reno y tarjetas de Tigo y Claro con triple saldo en recarga electrónica.
Más allá, sobre el arriate, dentro de una caja de cartón tiene también muñecos de nieve de resorte, galletas con marshmallows con baño de coco y un pedazo de pizza que le dio el del carro azul, dos semáforos atrás.
Se escurre entre los autos con la venta a cuestas y entre vueltos, bocinazos y esperas que marca el verde, ve como la tarde se va perdiendo entre los edificios que sólo conoce por fuera.
Ángel quizá viva en El Paraíso, en el uno o en el dos y sin nubes y resplandores de Santos. Llega a su casa-cuarto, siempre de noche junto con otros dos niños, su hermano Ramón y su primo Marco Antonio, a entregarle las cuentas a su padrastro Fernando. Su hermana Cecilia se fue de la casa hace un mes, porque ya no aguantaba las manoseadas de Fernando y los abusos constantes de los chavos de "la mara", porque es bien bonita como la mamá, según cuenta Ángel.
Ángel no estudia. En enero vende lápices, borradores y estuches para lapiceros. En febrero corazones. Luego con la Semana Santa la venta varía y así entre salvavidas, flores, tarjetas y estuches de teléfono, loroco y sorbetes el año se va.
Trabaja de lunes a domingo, aunque este último día también sale a jugar, una chamusca dice, o tapitas.
Ángel tiene un ojo morado porque la semana pasada se le fue el tiempo viendo la tele que está sobre la refri de la tienda de doña Xiomara y cuando llegó a la casa Fernando lo golpeó. "Me lo había advertido", explica. "Me dijo como siempre, luego de escupir sobre el piso: cuando esta escupida se seque te quiero aquí, sino ya sabés como te va, y si ya sé cómo me va, cuando no es el ojo, son las piernas, o si no la espalda con el cincho, pero más con la hebilla", narra.
"Pero también es bueno, porque a veces me da del vuelto del octavo para que me compre tostadas o plátanos fritos en la esquina de la parada". Ángel termina su historia y Matilde paga lo comprado, unas galletas de esas de baño de coco, una diadema para la hija de Alejandra y una recarga de Q50.
"Si pasa mañana", le dice Ángel, le consigo una gorra como la mía como quería.
Jueves 16 de diciembre de 2010.
Más allá, sobre el arriate, dentro de una caja de cartón tiene también muñecos de nieve de resorte, galletas con marshmallows con baño de coco y un pedazo de pizza que le dio el del carro azul, dos semáforos atrás.
Se escurre entre los autos con la venta a cuestas y entre vueltos, bocinazos y esperas que marca el verde, ve como la tarde se va perdiendo entre los edificios que sólo conoce por fuera.
Ángel quizá viva en El Paraíso, en el uno o en el dos y sin nubes y resplandores de Santos. Llega a su casa-cuarto, siempre de noche junto con otros dos niños, su hermano Ramón y su primo Marco Antonio, a entregarle las cuentas a su padrastro Fernando. Su hermana Cecilia se fue de la casa hace un mes, porque ya no aguantaba las manoseadas de Fernando y los abusos constantes de los chavos de "la mara", porque es bien bonita como la mamá, según cuenta Ángel.
Ángel no estudia. En enero vende lápices, borradores y estuches para lapiceros. En febrero corazones. Luego con la Semana Santa la venta varía y así entre salvavidas, flores, tarjetas y estuches de teléfono, loroco y sorbetes el año se va.
Trabaja de lunes a domingo, aunque este último día también sale a jugar, una chamusca dice, o tapitas.
Ángel tiene un ojo morado porque la semana pasada se le fue el tiempo viendo la tele que está sobre la refri de la tienda de doña Xiomara y cuando llegó a la casa Fernando lo golpeó. "Me lo había advertido", explica. "Me dijo como siempre, luego de escupir sobre el piso: cuando esta escupida se seque te quiero aquí, sino ya sabés como te va, y si ya sé cómo me va, cuando no es el ojo, son las piernas, o si no la espalda con el cincho, pero más con la hebilla", narra.
"Pero también es bueno, porque a veces me da del vuelto del octavo para que me compre tostadas o plátanos fritos en la esquina de la parada". Ángel termina su historia y Matilde paga lo comprado, unas galletas de esas de baño de coco, una diadema para la hija de Alejandra y una recarga de Q50.
"Si pasa mañana", le dice Ángel, le consigo una gorra como la mía como quería.
Jueves 16 de diciembre de 2010.
Derechos ¿cuáles?
Mañana 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos. Y está muy bien, siempre y cuando esos derechos puedan ejercerse. Así las cosas, habría que preguntarse ¿cuántos guatemaltecos y guatemaltecas los conocen?, para empezar, y luego ¿cuántos los disfrutan?
Y es que el porcentaje de personas que en este país conocen y viven ejerciendo sus derechos es mínimo. Los medios masivos, el turismo y por supuesto el lavado de dinero maquillan muy bien Guatemala, ahora iluminada al son de las fiestas venideras, pero debajo de esas capas de edificios de espejo, luces de colores, vallas gigantes y malls gigantes, existe un país con el índice más alto en desnutrición en el continente, similar al de los países en conflicto, y además, mueren diariamente casi el mismo número de personas de las que mueren en la guerra.
Cientos de niños y niñas dejan de estudiar para ayudar al mantenimiento de sus familias, otra cantidad similar lo hacen porque no existe la infraestructura adecuada, porque no cuentan con documentos de identificación que les permita ingresar a los mismos, o simplemente porque su rendimiento es nulo, por la desnutrición, claro.
Docenas de niñas son secuestradas para ejercer la prostitución, y una cifra parecida de infantes son dados en adopción bajo circunstancias anómalas, poniendo en riesgo, no sólo el ejercicio de sus derechos, sino también su vida.
Muchísimos niños y niñas mueren por problemas estomacales o por neumonías y muchos adolescentes engrosan las cifras de las pandillas por considerar esos grupos como la única familia que puede darles atención, si no cariño.
Detrás de este país de pasos a desnivel, tráfico descomunal y muchísimas tiendas de comida rápida, los políticos aprenden a utilizar las redes sociales y se ganan la simpatía de las y los ciudadanos mientras ofrecen pena de muerte, más policías y hacer lo opuesto al gobierno de turno, olvidando dentro de sus programas y propuestas a la niñez y toda la problemática que enfrentan.
Debajo de este país multicolor con bajas temperaturas y un aeropuerto de lujo, la miseria se expande y el silencio cunde. Sería oportuno salir a las calles por los cientos, por los miles de niños y niñas cuyos derechos son vulnerados, cuyas vidas se están limitando desde tan temprano, cuyos sueños se están convirtiendo en pesadillas. Como he dicho en otras ocasiones, estos son los temas que deben mover al país. Si buena parte de la sociedad se conmovió con la muerte de Rosenberg y la ciudad completa y más se trastornó, con más razón debería unirse y hablar por la niñez, una fecha como el 10 de diciembre se presta para esto.
Jueves 9 de diciembre de 2010.
Y es que el porcentaje de personas que en este país conocen y viven ejerciendo sus derechos es mínimo. Los medios masivos, el turismo y por supuesto el lavado de dinero maquillan muy bien Guatemala, ahora iluminada al son de las fiestas venideras, pero debajo de esas capas de edificios de espejo, luces de colores, vallas gigantes y malls gigantes, existe un país con el índice más alto en desnutrición en el continente, similar al de los países en conflicto, y además, mueren diariamente casi el mismo número de personas de las que mueren en la guerra.
Cientos de niños y niñas dejan de estudiar para ayudar al mantenimiento de sus familias, otra cantidad similar lo hacen porque no existe la infraestructura adecuada, porque no cuentan con documentos de identificación que les permita ingresar a los mismos, o simplemente porque su rendimiento es nulo, por la desnutrición, claro.
Docenas de niñas son secuestradas para ejercer la prostitución, y una cifra parecida de infantes son dados en adopción bajo circunstancias anómalas, poniendo en riesgo, no sólo el ejercicio de sus derechos, sino también su vida.
Muchísimos niños y niñas mueren por problemas estomacales o por neumonías y muchos adolescentes engrosan las cifras de las pandillas por considerar esos grupos como la única familia que puede darles atención, si no cariño.
Detrás de este país de pasos a desnivel, tráfico descomunal y muchísimas tiendas de comida rápida, los políticos aprenden a utilizar las redes sociales y se ganan la simpatía de las y los ciudadanos mientras ofrecen pena de muerte, más policías y hacer lo opuesto al gobierno de turno, olvidando dentro de sus programas y propuestas a la niñez y toda la problemática que enfrentan.
Debajo de este país multicolor con bajas temperaturas y un aeropuerto de lujo, la miseria se expande y el silencio cunde. Sería oportuno salir a las calles por los cientos, por los miles de niños y niñas cuyos derechos son vulnerados, cuyas vidas se están limitando desde tan temprano, cuyos sueños se están convirtiendo en pesadillas. Como he dicho en otras ocasiones, estos son los temas que deben mover al país. Si buena parte de la sociedad se conmovió con la muerte de Rosenberg y la ciudad completa y más se trastornó, con más razón debería unirse y hablar por la niñez, una fecha como el 10 de diciembre se presta para esto.
Jueves 9 de diciembre de 2010.
Salidas
En el principio todo era oscuridad, cuando el universo se creó y antes de que esa doctora te trajera al mundo. Enfrentarse a él no fue fácil, si lo sabré yo que aún no logro entender muchas cosas, pero bueno, había que hacer la lucha, y luego de llantos, eructos, pañales de tela, cólicos y escaldaduras diste tus primeros pasos. Cuántas veces te caíste, como yo, las cicatrices de tus rodillas y esa pequeña hendidura a un costado de tu ceja lo recuerdan permanentemente. Ibas muy rápido, quizá porque anhelabas con todo tu ser salir de ahí, encontrar un lugar seguro, lejos de esa vida apaciguada, aplacada por la palabra de Dios, y la resignación manifiesta de tus padres, los míos, a esa vida cuadriculada entre la escuela, el "hogar" y el templo. Domingos enteros repletos de aleluyas, mientras los pies palpitaban dentro de esos horribles zapatos dos tallas más pequeñas.
Dios proveerá, decía el padre, y esperaba el maná del cielo y las limosnas que le sobraban al pastor, mientras le hacía la barba tapándolo con un paraguas cuando visitaba a otros tristes cristianos que como él carecían de empleo.
Mientras la madre, pálida y abrumada pegaba remiendos en los raídos vestidos que le sobraban a gringos gigantes y caritativos que enviaban cada poco cajas con ropa grande y opaca, lápices gastados y libros en inglés.
Te llevaba ventaja, años de miseria y me fui corriendo cuando aquellos misioneros me vieron con compasión y me ofrecieron su ayuda, dije "Gloria a Dios" con verdadero sentimiento y no miré para atrás, temiendo que me pasara lo mismo que a la mujer de Lot al volver a ver el mundo corrompido, sucio y desastroso.
Te cargaste el trabajo de llevar el paraguas con la mano estirada, de poner más remiendos, de escuchar más sermones, promesas y salmos.
Creíste que como yo, podrías emprender la retirada de la mano de un alma compasiva, pero no te fue tan fácil. Tal vez por eso optaste por lo segundo, muchos dicen que es un camino fácil, que no conduce a nada, que perdiste el paraíso.
Yo tengo que fingir que están en lo correcto y pedir por ti, junto a ellos, mis bienhechores, pero sé, que por oscuro que sea ese camino es más placido que el que marca la miseria, buscaste tu lugar seguro robándole a esa doctora la llave de la despensa, te fuiste de este mundo, rápido, como yo, sin ver atrás ese templo repleto de infelices esperando el nuevo reino.
Jueves 2 de diciembre
Dios proveerá, decía el padre, y esperaba el maná del cielo y las limosnas que le sobraban al pastor, mientras le hacía la barba tapándolo con un paraguas cuando visitaba a otros tristes cristianos que como él carecían de empleo.
Mientras la madre, pálida y abrumada pegaba remiendos en los raídos vestidos que le sobraban a gringos gigantes y caritativos que enviaban cada poco cajas con ropa grande y opaca, lápices gastados y libros en inglés.
Te llevaba ventaja, años de miseria y me fui corriendo cuando aquellos misioneros me vieron con compasión y me ofrecieron su ayuda, dije "Gloria a Dios" con verdadero sentimiento y no miré para atrás, temiendo que me pasara lo mismo que a la mujer de Lot al volver a ver el mundo corrompido, sucio y desastroso.
Te cargaste el trabajo de llevar el paraguas con la mano estirada, de poner más remiendos, de escuchar más sermones, promesas y salmos.
Creíste que como yo, podrías emprender la retirada de la mano de un alma compasiva, pero no te fue tan fácil. Tal vez por eso optaste por lo segundo, muchos dicen que es un camino fácil, que no conduce a nada, que perdiste el paraíso.
Yo tengo que fingir que están en lo correcto y pedir por ti, junto a ellos, mis bienhechores, pero sé, que por oscuro que sea ese camino es más placido que el que marca la miseria, buscaste tu lugar seguro robándole a esa doctora la llave de la despensa, te fuiste de este mundo, rápido, como yo, sin ver atrás ese templo repleto de infelices esperando el nuevo reino.
Jueves 2 de diciembre
Reprobados
Este 20 de noviembre se conmemoran 21 años de la ratificación por parte de Guatemala de la Convención sobre los Derechos del Niño y justamente hace unos días el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas emitió las recomendaciones sobre el cumplimiento de la misma en el país. Aunque al inicio de la misma se reconocen avances, especialmente en lo que a legislación se refiere, como la Ley de Adopciones, la Ley contra la Violencia Sexual, la Explotación y la Trata por citar algunas, el Comité claramente recomienda hacer efectivas las mismas, ya que del papel a la realidad hay una brecha enorme y las violaciones a los derechos de los niños y niñas en Guatemala saltan a la vista en cualquier calle o al hojear los periódicos.
Por ello recomienda una buena implementación del Sistema de Protección Integral así como reformar las Ley y prácticas del Sistema de Justicia Juvenil (ojo, para nada se avala la pena de muerte). También pide mejorar el sistema de registro de nacimientos, espacialmente en las áreas rurales y es justo en este mismo espacio que pide mayor atención al tema de la desnutrición, sobre todo en niños y niñas pequeñas.
También habla sobre la necesidad de asignar recursos para la implementación de las leyes y para promover los derechos del niño y la niña para sensibilizar a la población respecto a que ellos y ellas son sujetos de derecho. Promover los derechos de la niñez en las políticas de Estado y capacitar a profesionales que trabajan con y para la niñez.
Resalta de sobremanera temas como la violencia y la impunidad, tomando en cuenta las terribles cifras que se manejan en el país (hasta octubre de este año han muerto por violencia 471 niños, niñas y adolescentes). Hace énfasis en la necesidad de fortalecer la cooperación con ONG´s, organismos internacionales y establecer un marco regulatorio para operación de manera responsable de empresas e industrias, o cual va de la mano con la sugerencia de redefinir la edad mínima para la admisión del empleo e incrementar esfuerzos para evitar que los niños y niñas vivan y trabajen en la calle.
Solicita, además, desarrollar una política pública integrar para tratar el tema de las pandillas juveniles e invertir en actividades de prevención.
En síntesis, recomienda hacer efectiva la ratificación de la Convención y la implementación de la Ley PINA y respetar la vida de los niños y niñas.
Esto implica que desde 2001, cuando se recibieron observaciones a la Convención a la fecha, poco hemos avanzado. Los niños y niñas en Guatemala siguen viviendo, lo que tienen suerte con sus derechos violentados, sin la mínima esperanza de ser resarcidos, no sólo por falta de recursos, sino que, además, y creo que en buena medida por falta de compromiso, de voluntad y sobre todo de responsabilidad por
parte de las autoridades.
Jueves 18 de noviembre de 2010.
Por ello recomienda una buena implementación del Sistema de Protección Integral así como reformar las Ley y prácticas del Sistema de Justicia Juvenil (ojo, para nada se avala la pena de muerte). También pide mejorar el sistema de registro de nacimientos, espacialmente en las áreas rurales y es justo en este mismo espacio que pide mayor atención al tema de la desnutrición, sobre todo en niños y niñas pequeñas.
También habla sobre la necesidad de asignar recursos para la implementación de las leyes y para promover los derechos del niño y la niña para sensibilizar a la población respecto a que ellos y ellas son sujetos de derecho. Promover los derechos de la niñez en las políticas de Estado y capacitar a profesionales que trabajan con y para la niñez.
Resalta de sobremanera temas como la violencia y la impunidad, tomando en cuenta las terribles cifras que se manejan en el país (hasta octubre de este año han muerto por violencia 471 niños, niñas y adolescentes). Hace énfasis en la necesidad de fortalecer la cooperación con ONG´s, organismos internacionales y establecer un marco regulatorio para operación de manera responsable de empresas e industrias, o cual va de la mano con la sugerencia de redefinir la edad mínima para la admisión del empleo e incrementar esfuerzos para evitar que los niños y niñas vivan y trabajen en la calle.
Solicita, además, desarrollar una política pública integrar para tratar el tema de las pandillas juveniles e invertir en actividades de prevención.
En síntesis, recomienda hacer efectiva la ratificación de la Convención y la implementación de la Ley PINA y respetar la vida de los niños y niñas.
Esto implica que desde 2001, cuando se recibieron observaciones a la Convención a la fecha, poco hemos avanzado. Los niños y niñas en Guatemala siguen viviendo, lo que tienen suerte con sus derechos violentados, sin la mínima esperanza de ser resarcidos, no sólo por falta de recursos, sino que, además, y creo que en buena medida por falta de compromiso, de voluntad y sobre todo de responsabilidad por
parte de las autoridades.
Jueves 18 de noviembre de 2010.
Muchos... En realidad menos, cada vez menos
Casi 500 menores de edad han muerto a causa de la violencia en Guatemala en lo que va del año. Muchos no han salido de sus casas para perder la vida, ni siquiera han tenido que enfrentarse a otros o caerle mal a alguien, apenas tenían dos meses de edad. Muchos de estos niños y niñas han muerto a la par de sus padres, mientras se dirigían a la escuela o cuando trabajaban. Muchas de las niñas y adolescentes fueron violadas antes de que su vida finalizara.
Muchos de los adolescentes luego de muertos fueron señalados de pertenecer a una pandilla, por el simple hecho de morir entre los 14 y 17 años en una zona periférica.
Muchas, quizá todas las muertes de ellos y ellas quedarán en la impunidad, porque lamentablemente en Guatemala los derechos de los niños y niñas, la vida de un ser humano, es algo que no le importa a las autoridades. Sus muertes se justifican con frases tan vanas como "estaban en el lugar y la hora incorrectos". Y yo me pregunto, ¿cuál es el lugar correcto para evitar ser asesinado?, ¿cuál es la hora en la que debe tenerse más cuidado para no perder la vida?, ¿cómo hace un bebé de brazos para entender esto?, ¿cómo se lo explico a un niño de 3 o 4 años, que juega en el patio de su casa antes de que una bala lo duerma eternamente?
Como la violencia es algo cotidiano, no nos asombra un número como este. Como muchos de esos infantes son de escasos recursos, no nos ponemos playeras blancas y manifestamos frente al Palacio Nacional. Como muchos de ellos son varones adolescentes creemos, por que es más fácil, que pertenecían a una mara. Como no son nuestros hijos. Como estamos acostumbrados a aguantar, a bajar la cabeza y a esperar, nos quedamos igual.
La violencia, la impunidad y nuestra indiferencia y la de las autoridades están mermando a la niñez y adolescencia de Guatemala y nos está convirtiendo a todos en cómplices de los criminales. Porque no decimos nada, no hacemos nada, no nos exasperan comentarios tontos como el del Ministro de Gobernación, acerca del "momento equivocado".
Cientos de niños y niñas mueren, muchos más quedan huérfanos y nuestra única aspiración es no ser el blanco de un proyectil, vivir amurallados, irnos del país y enconcharnos en el silencio para no generar animadversiones, recelos y odio. El silencio se expande, la apatía se generaliza y las cifras crecen y crecen.
Jueves 4 de noviembre de 2010.
Muchos de los adolescentes luego de muertos fueron señalados de pertenecer a una pandilla, por el simple hecho de morir entre los 14 y 17 años en una zona periférica.
Muchas, quizá todas las muertes de ellos y ellas quedarán en la impunidad, porque lamentablemente en Guatemala los derechos de los niños y niñas, la vida de un ser humano, es algo que no le importa a las autoridades. Sus muertes se justifican con frases tan vanas como "estaban en el lugar y la hora incorrectos". Y yo me pregunto, ¿cuál es el lugar correcto para evitar ser asesinado?, ¿cuál es la hora en la que debe tenerse más cuidado para no perder la vida?, ¿cómo hace un bebé de brazos para entender esto?, ¿cómo se lo explico a un niño de 3 o 4 años, que juega en el patio de su casa antes de que una bala lo duerma eternamente?
Como la violencia es algo cotidiano, no nos asombra un número como este. Como muchos de esos infantes son de escasos recursos, no nos ponemos playeras blancas y manifestamos frente al Palacio Nacional. Como muchos de ellos son varones adolescentes creemos, por que es más fácil, que pertenecían a una mara. Como no son nuestros hijos. Como estamos acostumbrados a aguantar, a bajar la cabeza y a esperar, nos quedamos igual.
La violencia, la impunidad y nuestra indiferencia y la de las autoridades están mermando a la niñez y adolescencia de Guatemala y nos está convirtiendo a todos en cómplices de los criminales. Porque no decimos nada, no hacemos nada, no nos exasperan comentarios tontos como el del Ministro de Gobernación, acerca del "momento equivocado".
Cientos de niños y niñas mueren, muchos más quedan huérfanos y nuestra única aspiración es no ser el blanco de un proyectil, vivir amurallados, irnos del país y enconcharnos en el silencio para no generar animadversiones, recelos y odio. El silencio se expande, la apatía se generaliza y las cifras crecen y crecen.
Jueves 4 de noviembre de 2010.
Efraín Recinos
Dicen que la primera impresión cuenta. Y realmente me impactó. Se erguía en lo alto del final de la zona 1, imponente, diferente, azul.
No era él, aunque en cierta forma sí. El teatro, el monumental Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, fue mi primer encuentro con el maestro Efraín Recinos, y luego, esos pliegues del techo del Teatro de Cámara, las terrazas de granito, las líneas de colores como mapa peatonal y ese túnel de entrada a Radio Faro, fueron un anticipo de sus ideas, sus conversaciones, sus sueños.
Las pinturas del Conservatorio y la Biblioteca Nacional, aquel gran cuadro en Xela, la mujer leyendo en azul de Carolina y un hombre barbudo en un balcón en cada obra me ayudaron a dibujar en mi imaginario a ese Maestro al que aún no había podido estrecharle la mano.
Fue un 28 de diciembre cuando, luego de atravesar un espacio de escalímetros y papeles, me acerqué a él temblorosa, dudosa de las preguntas que había esbozado para poder entrevistarlo y feliz, con una alegría que no podía explicarme.
Luego de 45 minutos de plática introductoria me invitó a caminar por el teatro. Empezando por la gran sala, recorriendo los patios, el Teatro al Aire Libre hasta llegar a la terraza, la misma en la que más adelante, en junio, para las fiestas del Teatro, nos esperaba con otros poetas con un litro de vino en caja para relajarnos antes de las lecturas.
Y así, caminando, me habló de sus viajes, de su infancia, atípica pero increíble, sus lecturas del Quijote antes de los 12 años, sus dibujos, sus sueños plasmados en papel, sus exposiciones, la marimba, la cual ejecuta muy bien por cierto, sus esculturas, su gusto por un tamal bien caliente en un balcón del Teatro para recibir un Año Nuevo, sus cuentos, esos que aún se hornean.
Luego tuvimos otros encuentros: Ferias del Libro, una fiesta chilena, la casa del Té, en el Zoológico, un par de cenas y el cuadro de la mamá de Andrés.
Pasaron los meses, los años quizá, y no coincidimos más hasta hace unos días que lo llevé a la grabación de un spot, cuando su carisma, sus recuerdos trasladados en anécdotas, su sencillez y su ingenio me hicieron sentir de nuevo esa alegría antes inexplicable, ahora comprendida. Y es que es maravilloso que existan personas como él, e increíble poder conocerlas. Gracias Maestro por su obra, por sus ideas, por sus sueños, su calidez, gracias por Usted.
30 de octubre de 2010.
No era él, aunque en cierta forma sí. El teatro, el monumental Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, fue mi primer encuentro con el maestro Efraín Recinos, y luego, esos pliegues del techo del Teatro de Cámara, las terrazas de granito, las líneas de colores como mapa peatonal y ese túnel de entrada a Radio Faro, fueron un anticipo de sus ideas, sus conversaciones, sus sueños.
Las pinturas del Conservatorio y la Biblioteca Nacional, aquel gran cuadro en Xela, la mujer leyendo en azul de Carolina y un hombre barbudo en un balcón en cada obra me ayudaron a dibujar en mi imaginario a ese Maestro al que aún no había podido estrecharle la mano.
Fue un 28 de diciembre cuando, luego de atravesar un espacio de escalímetros y papeles, me acerqué a él temblorosa, dudosa de las preguntas que había esbozado para poder entrevistarlo y feliz, con una alegría que no podía explicarme.
Luego de 45 minutos de plática introductoria me invitó a caminar por el teatro. Empezando por la gran sala, recorriendo los patios, el Teatro al Aire Libre hasta llegar a la terraza, la misma en la que más adelante, en junio, para las fiestas del Teatro, nos esperaba con otros poetas con un litro de vino en caja para relajarnos antes de las lecturas.
Y así, caminando, me habló de sus viajes, de su infancia, atípica pero increíble, sus lecturas del Quijote antes de los 12 años, sus dibujos, sus sueños plasmados en papel, sus exposiciones, la marimba, la cual ejecuta muy bien por cierto, sus esculturas, su gusto por un tamal bien caliente en un balcón del Teatro para recibir un Año Nuevo, sus cuentos, esos que aún se hornean.
Luego tuvimos otros encuentros: Ferias del Libro, una fiesta chilena, la casa del Té, en el Zoológico, un par de cenas y el cuadro de la mamá de Andrés.
Pasaron los meses, los años quizá, y no coincidimos más hasta hace unos días que lo llevé a la grabación de un spot, cuando su carisma, sus recuerdos trasladados en anécdotas, su sencillez y su ingenio me hicieron sentir de nuevo esa alegría antes inexplicable, ahora comprendida. Y es que es maravilloso que existan personas como él, e increíble poder conocerlas. Gracias Maestro por su obra, por sus ideas, por sus sueños, su calidez, gracias por Usted.
30 de octubre de 2010.
Trabajo Infantil
En Guatemala, más de un millón de niños y niñas trabajan. La población económicamente activa se cuenta a partir de los 6 años de edad, y según el Instituto Nacional de Estadística la mitad de la población es menor de 18 años. Es decir, la niñez, la adolescencia y la juventud de este país lo transforman, contribuyen al desarrollo y sin embargo, muy pocos de ellos ejercen sus derechos como ciudadanos y ciudadanas y viven una vida digna.
Muchos de estos infantes trabajan más de 47 horas a la semana, siete horas más de lo marca la Constitución para personas adultas. Del 100 por ciento de niños y niñas trabajadores, el 12.9 por ciento realiza trabajo por abolir, por considerarse dañino a la niñez y de alto riesgo. De esta cuenta muchos niños y niñas mueren fabricando cuetes, picando piedra o intoxicados por pesticidas y fertilizantes.
La mayoría de niñez trabajadora está situada en el suroccidente del país, le sigue en su orden la región noroccidente y la metropolitana.
Esta información, así como otros datos más precisos y alarmantes, es de conocimiento público, o al menos tienen noción de ella funcionarios de Gobierno y políticos. Pese a eso, lejos de disminuir, las cifras aumentan cada año y por ende la pobreza y la exclusión también. Por eso me pregunto, ¿por qué se sigue permitiendo la venta de cuetes, de brócoli y se autoriza a las mineras a continuar su trabajo, cuando niños y niñas quienes lo desarrollan, dejan de estudiar, se enferman y mueren? ¿Por qué no se crean programas agresivos para rescatar a la niñez trabajadora?
Si bien es cierto que los programas sociales de esta administración están encaminados a apoyar a las familias para que las y los infantes estudien, es necesario que vigilen de cerca a quienes a sabiendas de los riesgos que implica contratan niños y niñas, explotándolos con exageradas horas de trabajo y sueldos miserables.
Es importante que las empresas se comprometan socialmente a ayudar a las y los infantes a través de programas de responsabilidad social, como lo hace Telefónica por ejemplo, por medio de los cuales, se ayuda a las familias con víveres y útiles y las escuelas en la construcción de aulas. Pero, además, es necesaria la vigilancia constante del Gobierno para que las leyes existentes se cumplan y así se respeten los derechos de los niños y niñas, en los hogares, en las fábricas, fincas y empresas.
Jueves 21 de octubre de 2010.
Muchos de estos infantes trabajan más de 47 horas a la semana, siete horas más de lo marca la Constitución para personas adultas. Del 100 por ciento de niños y niñas trabajadores, el 12.9 por ciento realiza trabajo por abolir, por considerarse dañino a la niñez y de alto riesgo. De esta cuenta muchos niños y niñas mueren fabricando cuetes, picando piedra o intoxicados por pesticidas y fertilizantes.
La mayoría de niñez trabajadora está situada en el suroccidente del país, le sigue en su orden la región noroccidente y la metropolitana.
Esta información, así como otros datos más precisos y alarmantes, es de conocimiento público, o al menos tienen noción de ella funcionarios de Gobierno y políticos. Pese a eso, lejos de disminuir, las cifras aumentan cada año y por ende la pobreza y la exclusión también. Por eso me pregunto, ¿por qué se sigue permitiendo la venta de cuetes, de brócoli y se autoriza a las mineras a continuar su trabajo, cuando niños y niñas quienes lo desarrollan, dejan de estudiar, se enferman y mueren? ¿Por qué no se crean programas agresivos para rescatar a la niñez trabajadora?
Si bien es cierto que los programas sociales de esta administración están encaminados a apoyar a las familias para que las y los infantes estudien, es necesario que vigilen de cerca a quienes a sabiendas de los riesgos que implica contratan niños y niñas, explotándolos con exageradas horas de trabajo y sueldos miserables.
Es importante que las empresas se comprometan socialmente a ayudar a las y los infantes a través de programas de responsabilidad social, como lo hace Telefónica por ejemplo, por medio de los cuales, se ayuda a las familias con víveres y útiles y las escuelas en la construcción de aulas. Pero, además, es necesaria la vigilancia constante del Gobierno para que las leyes existentes se cumplan y así se respeten los derechos de los niños y niñas, en los hogares, en las fábricas, fincas y empresas.
Jueves 21 de octubre de 2010.
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